Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles. (Bertolt Brecht)

Muchos me llamaran aventurero, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades. (Ernesto "Che" Guevara)

Aquellos que ceden la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad. (Benjamín Franklin)

viernes, 22 de marzo de 2019

¿Qué tiene que ver la accesibilidad tecnológica con el Big Data?

      La pregunta sería, más bien, ¿qué no tiene que ver algo hoy en día con la tecnología, y la accesibilidad en todo ello?.

    La accesibilidad a bienes, productos y servicios ya no puede atacarse exclusivamente desde un punto de vista legal o de derechos, escribiendo continuamente leyes, reales decretos y normativa varia en los boletines oficiales, por mucho que se empeñen el tercer sector social y la rama social de las Admnistraciones públicas. Ahora que nada se entiende sin las tecnologías, hay que hacer efectivos los derechos mediante las propias tecnologías, cumpliendo los criterios de accesibilidad y usabilidad a bienes, productos y servicios. Y en ello, como en tantos otros sectores y campos, tiene mucho que decir el Big Data, (y donde debiera jugar un papel fundamental la compra pública innovaddora, sobre la que escribiré próximamente), para desarrollar ámbitos reales y eficaces de colaboración público-privada que generen bienestar social y beneficio económico simultáneamente, única forma de hacer hoy día sostenibles (y no seamos cínicamente ciegos) los derechos. Algo que el CENTAC, eliminado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, tenía muy claro.

      Para ello es neceesario alguien que conozca la diversidad poblacional con profunddiad, las necesidades, las características de toda y cada discapacidad, a los mayores y sus limitaciones, la tecnología en profundidad, la propia legislación y normativa técnica, ... Big Data por sí solo no sirve, necesita para apoyarse de otros recursos "más intangibles de conocimiento"....

      El término Big Data indica el enorme volumen de datos, tanto estructurados como sin estructurar, que generan todos los sistemas de manejo de información hoy en día, en todos los sectores existentes tanto de ámbito privado como público. Su cada vez mayor importancia viene dada por el uso que se hace con esa ingente cantidad de datos. Analizando decisiones de negocio, eficiencia de servicios, flujos de comercio y consumo, preferencias de usuarios, rentabilidad de recursos o idoneidad de inversiones, por citar algunos ejemplos. La complejidad precisamente en el uso del Big Data cada vez se acrecienta más, al provenir de cientos de fuentes diversas y en gran parte totalmente desetructaras: web logs, los sensores incorporados en dispositivos, la maquinaria, los vehículos, las búsquedas en Internet, redes sociales, ordenadores y sistemas portátiles, teléfonos inteligentes, dispositivos de geolocalización, registros de centros de llamadas, o incluso los nuevos sistemas interactivos de consumo doméstico (Televisores inteligentes, sistemas domóticos o asistentes inteligentes).

      Sin embargo, la utilidad tan grande que ofrece tanto a empresas como a las Administraciones Públicas compensa de lejos el esfuerzo de manejar tal cantidad de datos no estructurados, permitiendo tomar decisiones de eficiencia, ahorro, y eficacia en los resultados al ofrecer soluciones y respuestas que las propias entidades poseen y no localizan por "sistemas tradicionales". Es más, permite identicar problemas con anticipación, y dictaminar soluciones en muchos casos más comprensibles.

      El análisis a través del Big Data está ayudando, y en el futuro inminente lo hará más, a aprovechar los datos propios y cada vez con más frecuencia las bancadas de datos provenientes de servicios Open Data (especialmente de servicios públicos). Con ello se deberían producir negocios más ágiles y descubrimiento de nuevos nichos y oportunidades también, mayor beneficio económico, fidelización de clientes y usuarios y, sobre todo, eficiencia y anticipación ante posibles problemas. Todos los análisis de las grandes consultoras coinciden, al menos, en tres ventajas alrededor del Big Data: reducción de costes; mucha mayor rapidez en la toma de decisiones; y generación de nuevos productos y servicios acordes a las capacidades económicas de los usuarios/consumidores, de sus preferencias y de su facilidad de uso.

      Es precisamente esto último lo que me inducea pensar, ¿por qué no utilizar las capacidades del Big Data para generar verdaderamente bienes, productos y servicios accesibles, sean estrictamente tecnológicos o no?. ¿Por qué no utilizar las posibilidades del Big Data para generar soluciones tecnológicas accesibles que permitan la eficacia real de tantos derechos (sociales) como aprobamos? ¿Por qué no se ponen a hablar de una vez los que escriben los derechos y diseñan los servicios públicos a disposición del ciudadano y los que saben de tecnologías y de la accesibilidad a las mismas?. ¿Por qué el sector privado no se da cuenta de que necesita esos conocimientos de expertos en accesibilidad Tic para vender sus productos y servicios atrayendo todo tipo de clientes con independencia de sus capacidades, y se genere los que el CENTAC, eliminado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, defendía, unir beneficio económico y beneficio social?. Turismo, salud, Administración, Retail (servicios al cliente), manufacturas (patrones de uso y mejora de productos), publicidad, uso de los medios y redes sociales, transaciones finacieras... ¿Por qué no utilizar el Big Data para el mundo de la accesibilidad Tic, analizando formas de uso, dificultades de uso, tendencias, frecuencia de uso de determinadas aplicaciones y comparaciones con otras, detección de dificultades... todo para mejorar productos y serrvicios?.

      El Big Data se está utilizando en campos que jamás hubieramos pensado. Como prueba, podriamos ver el caso Yokozuna Data, empresa que tres españolas fundaron en Tokio en 2015. ¿Para qué?. Veamos parte del reportaje aparecido en Retina este mes, "Luchadoras en Japón":

     "Mediante la aplicación de big data e inteligencia artificial a los datos recabados durante partidas de videojuegos, Yokozuna Data puede predecir el comportamiento individual de millones de gamers: desde la cantidad que se gastarán hasta el momento en el que abandonarán la aventura, así como posibles casos de adicción y los remedios para prevenirlos. Todo ello respetando el anonimato de los jugadores. “Queremos revolucionar el mercado de los videojuegos, cuya calidad de datos es tan impresionante que si se usan bien se puede lograr la personalización total de cada título, así como estudiar el comportamiento humano mediante el análisis de motivaciones, adicciones o maneras estratégicas de pensar”, señala Periáñez, CEO de Yokozuna Data."

      O veamos la opinión de Inés Guix en el artículo de El País "El Big Data puede cambiar el futuro de la práctica médica y la investigación":

      "...bajo una adecuada regulación que salvaguarde la intimidad de las fuentes, la prudente explotación de Big Data ofrece inmenso potencial para mejorar nuestra sociedad, catapultando de manera extraordinaria su desarrollo transversal en múltiples disciplinas, y especialmente la Medicina.
...en los próximos años el análisis en tiempo real de millones de historiales médicos facilitará la construcción de modelos predictivos eficaces que orienten las decisiones clínicas de la práctica diaria del mañana, optimizandola. Se avecina, por tanto, una revolución del conocimiento sanitario...".

      ¿Por qué no entonces puede ser Big Data una poderosa palanca para la accesibilidad tecnológica?. ¿Por qué no debe servir para la la generación de una nueva época de bienes, productos y servicios accesibles universalmente?.

      Como parece evidente, la finalidad última del Big Data es aumentar la eficiencia en el proceso de toma de decisiones. Y esta eficiencia pudiera muy bien ser empleada para, en múltiples ámbitos, desde el laboral o profesional al sanitario o educativo, seleccionar la tecnología que mejor se adapte al usuario. Guardar y almanecar datos ya no tiene ninguna complejidad y cada vez es más económico. Ello repercute directamente en la forma de cómo se analiza la información por todos los métodos y herramientas más potentes. Y como ha sucedido siempre, el acceso a la información más rápido, por cada vez más actores sociales y con mayor número de herramientas, produce transformaciones esenciales en las organizaciones y mercados, afecta a los fundamentos de la organización social tanto en lo público como en lo privado: la sanidad, la política, la educación, la cultura, la industria, el transporte, los comportamientos individuales, nuestros hábitos y la forma de relacionarnos.

     A ese enorme potencial que hemos creado para procesar cantidades ingentes de datos procedentes del propio mundo de la industria, la empresa y de los servicios públicos, al que hemos denominado Big Data, se suma algo que oímos continuamente y que aún gran parte de la población no es consciente de ello: la información que "damos" voluntariamente y a los rastros que continuamente dejamos en Internet, en nuestras comunicaciones digitales y en nuestros aparatos inteligentes domésticos sin ser conscientes de ello. El conjunto de todo ello, provoca otro factor clave en la distribución equitativa de la organización social: está revolucionando el consumo. Y esta revolución, a su vez, está generando información e impacto en otros ámbitos que jamas se nos hubiera ocurrido, como he citado anteriormente. ¿Nos acordamo de cuando una cadena de gran consumo americana, Target, fue capaz de saber el embarazo de una de sus clientes adolescentes antes que su entorno más cercano, con algoritmos de análisis de habitos de compra?. Algoritmo basado en inteligencia artificial. ¿No podemos utilizar todo este potencial, pues, para generar bienes productos y servicios Tic's más accesibles y usables, analizando capacidades de uso, frecuencia, preferencias y formas de acceso a la información?. ¿No disminuriamos la brecha social y de oportunidades aprovechando el poder que nos ofrece el Big Data?. Claro que, como siempre, para ello sería necesario (sobre todo en el ámbito público), que quien escribe derechos, escuchara y hablara con quien sabe de tecnología, y estos con quienes saben de accesibilidad a este nuevo mundo digital. Algo que el CENTAC, eliminado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, tenía claro y siempre ha defendidio. Porque el beneficio social, y paralelamente económico, es evidente a medio y largo plazo (perdon, se me olvidada que, al menos en nuestra política, se piensa a corto, hasta las próximas elecciones).

      Porque quizás una de las grandes esperanzas del Big Data es ayudar a visibilizar nuevas oportunidades de negocio. Y en una perspectiva donde la denominada economía plateada (todas aquellas necesidades y economía de consumo que se genera en la ciudadanía por encima de los 55 años, con sus limitaciones funcionales), un análisis adecuado de los datos debe traer nuevas ideas y una nueva forma de afrontar el "negocio" que se nos presenta.

      Se dice, y con razón, que el petróleo del siglo XXI van a ser los datos, y sus yacimientos han hecho que ya, hasta hoy tan solo, exista más información generada en los últimos quince años que en toda la historia; pero como el petróleo, se necesitan fábricas que los transformen en combustible útil. A través de las herramientas de Big Data. Pero si hay un ámbito donde éste juega un papel trascendental, es en las denominadas Smart Cities o ciudades inteligentes. Y lo es porque en este gran ecosistema confluyen todas las tecnologías y todos los sectores que afectan al ciudadano, desde los públicos a los privados. Transportes, oficinas y centros de negocios, comercios, edificios administrativos y servicios públicos, infraestructuras. Y todo conectado y centralizado con el usuario a través de su doble yo: el teléfono inteligente y las tecnologías en movilidad. Cuando nos fijamos en las denominadas Smart Cities o ciudades inteligentes, ellás por sí solas son verdaderos yacimientos de este petróleo, que transforma radicalmente la economía clásica en una nueva, la economía urbana y el urbanismo digital. Y esta nueva economía urbana va a afectar de manera sustancial al ciudadano, para bien o para mal, según la diseñemos e implementemos. Por ello, este gran ecosistema interconectado donde confluyen y se solapan todas las tecnologías debiera ser el principal yacimiento para trabajar, desde el Big Data, en el verdadero eje para el diseño de bienes, productos y servicios accesibles y usables que definieran la nueva sociedad reduciendo de manera importante la brecha social tecnológica. Este escenario de datos urbanos debiera imponer nuevos sisemas de colaboración público-privada; y cambia totalmente la forma de estudiar, gestionar y resolver los diversos problemas sociales y económicos de la ciudad, generando los nuevos bienes, productos y servicios accesibles y usables por toda la diversidad poblacional, con indpendencia de sus capacidades.

      "No es que el Big Data sea la clave del futuro, es que es ya la clave del presente", manifestaba Pilar Torres, directora de Operaciones y Marketing de Microsoft Ibérica, en el foro Big Data: ¿oportunidades sin límite?, celebrado en 2015. Y debe servir para crear amayor igualdad social tecnológica. (http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/06/02/actualidad/1464854761_553224.html).

      Si lo queremos trasladar al mero espacio socioeconómico, podriamos recordar las palabras con las que César Alierta inauguraba su ponencia en el Mobile World Congress del 2016 "El exponencial crecimiento de los datos, la digitalización y el Big Data transformarán los modelos productivos, factores clave para adquirir ventaja competitiva frente a los competidores e impulsar la innovación". Unicamente se le olvidadaba (quizás lo tenía en la cabeza), que para adquirir esa ventaja competitiva ya no puedes olvidar la accesibilidad y usabilidad, si quieres posicionarte en el mercado sin dejar de lado un buen porcentaje poblacional que cada vez en mayor medida necesita esas características en sus medios de interrelación con el proveedor de servicios. Al mismo tiempo, aprovechar esa ventaja competitiva a través del Big Data usando los datos que poseen las operadoras, podría perectamente también utilizarse para acercar a cada usuario, sabiendo detectar las distintas capacidades funcionales de cada uno, la tecnología y servicios TIC más adaptados y usables por la diversidad de cada cliente.

     Como siempre, la solución está en nuestras manos. En nuestro razonamiento inteligente (???) y responsabilidad social como personas (???).

viernes, 8 de febrero de 2019

La accesibilidad tecnológica, clave de una sociedad avanzada y de las nuevas economías

Efectivamente, la sociedad ha cambiado como nunca en los últimos veinte años. Del mismo modo que fue cambiando a lo largo de los siglos y de los diferentes períodos de la historia, principalmente según aparecían nuevos inventos o desarrollos tecnológicos: la rueda, la imprenta, máquina de vapor, la electricidad, y todos los avances derivados de ellos, cambiando asimismo formas de vida, hábitos y sistemas de organización y productivos. Pero es que la evolución tecnológica también ha producido nuevas herramientas para la sanidad, para la investigación, para el cuidado de las personas y para el avance científico; y todo ello, a su vez, ha generado una mayor longevidad en la ciudadanía, y un aumento enorme de la población de los países “avanzados”. Y junto a ello, de nuevo, ha aparecido una nueva sociedad con formas sociales y hábitos nuevos en función de la edad y el avance tecnológico de uso personal. Más importante aún, provocado por las nuevas circunstacias sociales: la aparición de las llamadas nuevas economías.
Una de ellas, la Economía Plateada, o Siver Economy. La Unión Europea (UE) ha definido la economía plateada como «el conjunto de oportunidades que comienzan a florecer a partir del gasto público y de las personas consumidoras, y que está relacionada con la transición demográfica que significa el envejecimiento poblacional y las necesidades específicas del mercado de las personas mayores a 50 años». El director de programas de la Comisión Europea, Peter Wintlev-Jensen, ha manifestado que tan sólo dentro de seis años, en 2025, el sector de la denominada economía plateada supondrá más de un tercio de los puestos de trabajo productivos. La economía plateada comienza a partir de personas mayores de 50 o 55 años, en toda su diversidad: desde personas totalmente activas e independientes hasta las más dependientes, con discapacidad o limitaciones propias del deterioro funcional. Con diferentes niveles de necesidad, de atención, y de formas de interrelacionarse con el entorno que generan los avances tecnológicos. En torno a todas estas circunstancias que definen las características de una población “envejecida” que compone la masa poblacional de la economía plateada, aparecen verdaderos nichos de oportunidad de negocio, en todos los ámbitos. Y el componente tecnológico se erige como el esencial nexo «transversal» en todos y cada uno de los servicios creados en torno a la economía plateada. Hoy en día no se entiende nada sin la tecnología, y nada funciona sin la tecnología. Mañana, mucho menos. Así pues, si desde la perspectiva de economía y negocio podríamos definir la economía plateada como las oportunidades económicas derivadas de los gastos públicos y de los consumidores en relación con el envejecimiento de la población y las necesidades específicas de los mayores de 50 años, ineludiblemente, y por pura lógica, la accesibilidad y usabilidad tecnológica van íntimamente unidas a las necesidades que presenta la población de esta “nueva economía”.
Este proceso está propiciando una reorientación de las actividades y de las formas de gestionarlas de múltiples empresas, no sólo del ámbito socio-sanitario. También del ecosistema más puro comercial, de ocio, en las finanzas y, por supuesto, en el turismo. Estamos generando una población más envejecida, sí, pero también más activa y con más capacidades. Y aquí, más que nunca, la accesibilidad y usabilidad tecnológica adquieren cada vez mayor importancia. Personalmente, ya lo advertí hace 12 años cuando participe en los grupos de trabajo donde se estaba trabajando en la Ley de Autonomía Personal y Dependencia, hoy llamada exclusivamente “Ley de dependencia”. Ya entonces manifestaba la necesidad de contemplar la necesidad de incorporar inversiones en tecnología que incrementara la autonomía personal, la individualidad, y al mismo tiempo hiciera más sostenible y menos costoso a largo plazo el servicio. Y aquí hablaba de domótica, servicios domésticos conectados, y comunicación accesible y usable con los servicios públicos a distancia. La falta de planificación a medio y largo plazo, la urgencia política y falta de visión de futuro, obviando la inversión en gasto personal tecnológico que lo garantice, y reduzca paralelamente gasto público en servicios, han dejado completamente difuminado el objetivo principal de la Ley, la autonomía personal. Con la “lógica política”, ni se tomó en cuenta.
Todos los años, por estas fechas, acaba de celebrarse la mayor feria tecnológica de consumo del mundo, el CES de Las Vegas. Y todos los años vuelvo a la misma reflexión, ¿por qué nuestra administración política (que no nuestros técnicos y funcionarios públicos, ampliamente formados y expertos en sus áreas) no planifica a medio y largo plazo, no diseña políticas con visión de futuro, no introduce “prácticas comerciales” en sus diseños de servicios públicos..?. La empresa y la industria TIC (y no TIC) ya está planificando lo que nos va a vender y vamos a usar dentro de 5, 10 y 15 años. “Practicas comerciales” no para ganar más dinero, evidentemente, sino para gestionar mejor, hacer más eficientes los servicios, reinvertir y agilizar procesos. Cuando nuestros servicios enfocados al ciudadano, donde hay personas mayores, con discapacidad o limitaciones van haciéndose útiles, accesibles y usables, “el mundo comercial” va al menos casi una década por delante. La legislación, mejor ni comentarla, cuando somo expertos en hacerla tan indefinida como ineficaz. Los medios judiciales y administrativos que deben garantizar los criterios de accesibilidad y usabilidad tecnológica de esas leyes, mejor ni mencionarla, por su lentitud. En el CES de Las Vegas, se presentan novedades, tecnologías emergentes, cientos de productos comerciales cada vez más avanzados, y tendencias, muchas tendencias para saber aprovecharlas. Pero cada vez más, desarrollos donde la accesibilidad y usabilidad se tiene presente, ¿por qué?. Porque la empresa privada busca ganar dinero, clientes y consumidores y presencia en el mercado. ¿Por qué nuestra administración política es tan ciega, y tan lenta en incorporar novedades y soluciones mejores que faciliten la vida de la gente, y la autonomía de personas mayores, con discapacidad o limitaciones?. ¿No están el el mundo, o están en su mundo paralelo?. ¿Por qué no invertir a largo, si de verdad se tiene conciencia de “servidor púbico”, con inversiones en tecnologías y tendencias que el sector privado ve claro, accesibles y usables, y que persigan la sostenibilidad y eficiencia de los Servicios Públicos, y no se piensa menos en el book de fotos para las siguientes elecciones?.
La planificación hacia un futuro eficaz y rentable económicamente en una empresa moderna, donde la tecnología ya es un elemento indispensable de cualquier sector, parte de una premisa esencial: elegir la tecnología adecuada define el éxito de una nueva empresa. Y en las nuevas economías, con un tercio de la población por encima de los 55 años, cada vez más activa, informada, y “preparada como usuario” tecnológico, la accesibilidad y usabilidad es fundamental. Porque ahora debemos hablar claramente de “clientes y consumidores maduros”, y no de “viejos asistidos”.
Para darnos cuenta de que el mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa, solo debemos fijarnos en que el sector financiero no es ajeno a estos cambios. Todas las organizaciones financieras, tanto banca como seguros y vinculados, se están viendo abocadas a realizar un profundo cambio en su cultura, sus organizaciones, su tecnología, e incluso en muchos casos, con la llegada del mundo FinTech, en su modelo de negocio tradicional, a contemplar las nuevas tecnologías emergentes. El uso de Blockchain, Big Data, la analítica avanzada y la inteligencia artificial son las tecnologías estrella que se están utilizando ya en este sector, paradigma puro del “capitalismo”. Por supuesto, también en todos los demás, en distintos estadíos de implantación. Buscando eliminar la complejidad (ganar usabilidad) para ganar más dinero, dicho en lenguaje llano del todo.
Actualmente, la tecnología juega un papel importante en el éxito o fracaso de cualquier proyecto, por lo que es crucial elegir las mejores soluciones tanto para el nacimiento de la empresa, de la industria, del emprededor, de la innovación o de la experimentación, de una startup, y también debiera serlo para el sector público. Para ello, especialmente en este último caso, hace falta visión de futuro, y que “dejen hacer y den medios” a quienes saben. Siendo cada vez más necesario contar con expertos que se den cuenta de la importancia de identificar los obstáculos tecnológicos con los que se puede encontrar una nueva empresa (y los Servicios Públicos son la “mayor empresa social”), y las soluciones que pueden utilizar para derribar estar barreras funcionales que presenta la población de la economía plateada. Condición especialmente relevante en el ecosistema de la nueva economía plateada, que debe abarcar sin duda la accesibilidad y usabilidad tecnológica.
Optar por un software e interfaces que sean intuitivas y fáciles de usar y que tenga un alto nivel de soporte disponible, puede ser la diferencia entre el éxito o el fracaso para esta nueva economía. En definitiva, se trata de convertir la tecnología en una aliada de la empresa y de las Administraciones y adaptarla a las necesidades de cada una de sus etapas de desarrollo, desde su creación hasta su madurez. Solo de esta manera podrá ser una organización competitiva en la nueva era digital. La tecnología tiene que convertirse en una herramienta clave a la hora de mejorar la vida de las personas, construyendo al mismo tiempo una sociedad mejor y más justa. En definitiva, convertirla en un mecanismo de integración social. Un proceso en el que la educación (y la formación e información accesible) es clave.
Hay algo imprescindible que la empresa debe asegurar para una experiencia que fidelice al cliente (usuario) y se coloque en las primeras líneas de éxito: tener una aplicación y/o un producto de calidad, sin fallos y fácil de usar. No puedes errar en ello, porque la competencia es muy rápida. Y para ello hay que analizar el desarrollo que asegure el validar todos los datos y escenarios, incluidas las leyes y normativa técnica de accesibilidad y usabilidad, para anticiparse. La reciente aprobación del RD 1112/2008 sobre accesibilidad de los sitios web y aplicaciones para dispositivos móviles del sector público, abre, además, un panorama de oportunidades y un escenario completamente nuevo. Al igual que la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público, por la que se transponen al ordenamiento jurídico español las Directivas del Parlamento Europeo y del Consejo 2014/23/UE y 2014/24/UE, o los Reales Decretos de condiciones básicas de accesibilidad en todos los entornos, productos, espacios públicos o edificaciones.
Es inaceptable, de este modo, que la propia “Administración política” haga leyes para facilitar la vida y el acceso a los los servicios a los ciudadanos, y que en la práctica se olvida de garantizar el uso de sus propias leyes. Medidas que debieran servir de manera eficaz a la nueva “economía plateada”, sin ir más lejos. No tiene sentido que once años después de aprobarse la Ley 11/2007 de de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos, que permite al ciudadano no presentar aquellos documentos que ya tiene la propia Administración, (lo que en esencia es simplicidad y usabilidad), se sigan pidiendo al realizar la mayoría de los trámites. Prácticas antagónicas a las que rigen la forma de operar del sector privado, que trata de aplicar técnicas eficaces al consumidor para fidelizar clientes; el último, el pago por móvil, las tarjetas de contac-less o la venta online bien hecha, con eficiencia en entregas y devoluciones. Para ganar dinero, está claro; pero es que la Administración también debe “ganar” dinero ahorrando y siendo eficaz, para reinvertir en más y mejores servicios. ¿Cuántos ciudadanos usan la compra online y cuántos la Administración electrónica?. ¿Cuánto gasta el sector privado en publicitar sus servicios, que recupera con ingresos, y cuánto la Administración en publicitar sus servicios electrónicos, con el ahorro que supondría que el ciudadano los conociera?. ¿Cuánto gasta en publicitar “logros ideológicos del gobierno de turno” y no servicios reales?.
Evidentemente, las nuevas economías, la nueva economía plateada, también necesita de un cambio profundo de nuestro sistema de gestión “política” público. O las nuevas necesidades de la población de la economía plateada crearán unos Estados económicamente insostenibles y tremendamente ineficientes.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Y las TIC’s Accesibles se volvieron sueños

Hace unos días, me encontraba pensando en la famosa frase de John Lennon “la vida es lo que pasa mientras estamos ocupados haciendo planes”. Justo lo que ocurre muchas veces con nuestros responsables públicos, con la salvedad de que en esos casos afecta a millones de ciudadanos: “la vida es lo que pasa (a la gente) mientras algunos responsables públicos están ocupados ideando y haciendo planes”. Meditaba yo, que la gente necesita realidades, y menos generar continuamente ideas “brillantes”.
En esas reflexiones me encontraba, cuando me sobrevino el cansancio, y sin poder evitarlo me quedé dormido profundamente. Y vinieron los sueños. Y resulta que soñé que trabajaba en una entidad tecnológica que perseguía lograr que cada vez más bienes, productos y servicios tecnológicos fuerana accesibles y usables, tanto en el ámbito público como privado. Y soñaba que para involucrar a la empresa privada tenía que enseñarla a ganar dinero con la accesibilidad, que simultáneamente incrementara también el bienestar social de todos los ciudadanos. Creo recordar que en el sueño el centro donde trabajaba se llamaba CATNEC, modelo ejemplar de colaboración público-privada.
Me encontraba, en el sueño, tremendamente satisfecho trabajando allí. Siempre he creído (y llevo más de 35 de años en silla de ruedas, conozco profundamente tanto la legislación como el ámbito de las TIC’s), que la mayor innovación (tecnológica) es generar conocimiento. Generar conocimiento en la empresa, enseñándola a obtener beneficio trabajando con criterios de accesibilidad en la oferta de bienes, productos y servicios que ofrece al ciudadano individual (consumidor) y a las Administraciones (consumidores que deben poner al servicio del ciudadano “todo lo que aprueban” y todo aquello a lo que están obligadas). Y la generación de conocimiento con estas premisas debe generar, además, competitividad. Y poner cada vez más diversidad de productos y servicios accesibles en el mercado.
¡Qué sueño más placentero!. Como si de algo real se tratase, el tiempo avanzaba y podía ver cómo el CATNEC se implantaba, se convertía en referencia de la accesibilidad tecnológica, era cada vez más reconocido, respetado y considerado en la Administración y en el mundo empresarial y de negocio, y su mensaje calaba profunda y fácilmente traspasando al propio derecho: se puede ganar dinero creando y difundiendo bienes, productos y servicios TIC’s accesibles y usables. Y poco a poco, se iba dando cumplimiento a lo plasmado en su ideario cuando se constituyó: servir de referente estatal en adaptación de tecnologías para todas las personas, con beneficio especial a las persona con discapacidad, limitaciones o mayores; aglutinar proyectos de las principales empresas del país, así como del movimiento asociativo y de centros de investigación, en esta materia y promover el ensayo, la innovación, la evaluación y la muestra de los avances en accesibilidad y el diseño para todos; e impulsar la visibilidad internacional de la tecnología de accesibilidad, potenciando los procesos de cooperación con la industria en proyectos de I+D+i. Y sus Congresos se llenaban de asistentes, algunos por encima de los 500, y decenas de empresas de primera línea del sector TIC privado, altos cargos de la Administración y emprendedores participaban gratuitamente. ¡Todo era tan bonito en el sueño!
Siempre he creído también que las propias Leyes y normativa jurídica donde se reflejan y “garantizan” derechos sociales son hoy una fuente de oportunidades y de nichos de negocio de beneficio para el sector privado tecnológico. Porque la legislación por sí sola es insuficiente, y eso cuando hay dinero (en las Administraciones). Y digo sector tecnológico, porque hoy día toda tecnología está presente en cualquier ámbito de la sociedad (educativo, sanitario, laboral, cultural, de transporte,…), y porque también creo firmemente que la tecnología es quien mejor puede generar un mayor y mejor ecosistema social igualitario, reduciendo brechas sociales y haciendo más eficientes lo servicios públicos. Hasta tal punto me emocionaba en el sueño, que empezaba a pensar en algunos ejemplos que claramente podían interesar al sector privado tecnológico, y al sector público (si es racional), como oportunidades de beneficio económico-social:
¿Y si introducimos la domótica en la ley de autonomía personal y atención a personas en situación de dependencia?
¿Y si enseñamos a los instaladores a “aprovecharse” de la LPH (Ley de propiedad horizontal)?.
¿Y si enseñamos a la empresa a forzar el cumplimiento del Real Decreto 505/2007, de 20 de abril, por el que se aprueban las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados y edificaciones?.
¿Y si interesamos al sector tecnológico en…?
De repente, el sueño cambió. El tiempo había pasado con éxito, pero de entre una neblina sonó una fuerte voz del poder omnipotente de la discapacidad y su Ministerio: “¡No!, ¡Las empresas no tienen que ganar dinero con la accesibilidad, tienen que cumplir la ley!.
¡Caramba!, reaccioné en mi sueño con sobresalto. Sopesando si lo que esa gran voz del poder omnipotente de la discapacidad y su Ministerio había dicho era una gran tontería, recordé una reflexión de un buen amigo, que en su día me dijo: “Si las empresas no ganan dinero con la accesibilidad, no existirían los fabricantes de sillas de ruedas”.
Pero de pronto, todavía inmerso en ese sueño profundo, volvió a resonar esa gran voz, en un tono aún más alto: “la colaboración público-privada para conseguir bienes, productos y servicios TIC’s accesibles y usables está obsoleta! ¡El modelo del CATNEC está obsoleto! ¡Hay que evolucionar!. ¡Es necesario ir hacia laboratorios de ideas de innovación! ¡Ideas! ¡Ideas! ¡Ideas!... Y cumplir la Ley”.
Y la voz fue desapareciendo entre la neblina del sueño.
Qué cosas pasan, pensaba yo dentro de mi sueño profundo. Si la propia industria tecnológica en la mayor fabricante de ideas e innovación en sus centros de I+D+I. No es necesario reinventar la rueda, pero sí trabajar con ellas potenciando sus propios laboratorios de ideas. La limitada visión del “trabajo social” y el anhelo de un mundo mejor es claramente insuficiente. Y si hablamos de la Ley, ¡pero si las pocas que contemplan la accesibilidad a la sociedad de la información no se cumple ni dentro de la Administración ni en los servicios públicos: la accesibilidad a la web (obligatoria desde 2007), a los contenidos audiovisuales (desde 2007 y sucesivos), a servicios de emergencia, o en las dotaciones de Tic’s accesibles previstas en las leyes orgánicas de Educación y en la de Universidades, o… Además, ¿qué pasa con todas las demás TIC’s donde no existe regulación que obligue a la accesibilidad? ¿Qué pasa con la robótica, la realidad virtual, el IoT, los coches autónomos, la electrónica de consumo, el blockchain, las redes sociales, las plataformas online o las IaS (infraestructuras como servicios), la inteligencia artificial, los servicios de autenticación digital inteligente, los servicios de pago electrónicos, el comercio electrónico,…?.
Por momentos el sueño se volvía agitado y angustioso. Y siempre dentro del sueño, me preguntaba: “Imaginemos que el CATNEC no lo entienden “los políticos”, que tal como están las cosas puede pasar. Y seguía diciéndome: “Imaginemos que es verdad que los políticos piensan que las empresas no deben ganar dinero con la accesibilidad”, que puede pasar, hay “ideas” para todo. Y yo no hacía más que revolverme en el sueño, inquieto y decirme a mí mismo: “La gente, sobre todo la gente con discapacidad, limitaciones y mayores, necesita realidades, no ideas. Hoy está casi todo inventado. No más labs de ideas, por favor”.
El problema, razonaba yo en mi sueño, es que mientras los “centros generadores de ideas” las publican y deciden algo, la industria tecnológica y de servicios nos ha pasado por la izquierda, por la derecha, y pisado por el centro. Queramos verlo no, vivimos en una economía de mercado y lucrativa (que no tiene por qué ser antagónico a lo social), y la competitividad y rapidez del mercado deja muy poco tiempo a la “meditación” de “cómo ser buenos”. A lo mejor, podemos ser “más que buenos” enseñando a la empresa y la industria que en una sociedad de consumo global y cada vez más envejecida, pero que también quiere ser más autónoma y participativa individualmente, la accesibilidad tecnológica es un As en la manga. Porque aúna beneficio económico y beneficio social. Y esto no se logra en los “laboratorios de ideas puramente sociales, donde la lentitud de la Administración y del tercer sector trabajan a ritmos distintos al mercado y, sobre todo, de las necesidades y realidad social. Porque la verdadera realidad social es lo que necesita la gente, más allá del derecho, para llevar una vida digna y autónoma. Y porque los cada vez más millones de personas con discapacidad, limitaciones y mayores reclaman realidades y no ideas, planes de actuación o manuales de buenas prácticas. Como ciudadanos activos, participativos socialmente y como consumidores de bienes, productos y servicios Tic’s, en este caso. Y aquí la industria tecnológica (accesible) juega un papel fundamental. Si trabajamos con ella.
Cuando el diablo (sin ánimo de ser peyorativo) no sabe qué hacer mata moscas con el rabo”, dice un refrán popular. Y es entonces cuando la frase de John Lennon cobra su máximo sentido: “la vida es lo que pasa mientras estamos ocupados haciendo planes”.
Y entonces, súbitamente, y acalorado, me desperté. Me tranquilicé. Pensé, “ha sido solo un sueño”. Esas cosas no pasan en una sociedad instruida y racional. ¿O sí?, dudé por un momento. No, me reproché a mí mismo, reforzándome en la idea de que fue un sueño, y viniéndome a la cabeza la frase “…y los sueños, sueños son”, del célebre Pedro Calderón de la Barca en su obra La vida es sueño.

viernes, 24 de agosto de 2018

Por qué la Accesibilidad de las TIC's no debe estar en "Asuntos Sociales"

Dice Marlon Molina, con toda sensatez, que “Cuando el inversor no usa tecnólogos para evaluar un proyecto de tecnología, los resultados que obtiene son los que se merece, no necesariamente los que espera”. Marlon Molina es, profesional Tic de amplia y reconocida trayectoria, Director de la Cátedra UDIMA-, IDG para la Transformación Digital (IDG Communications España), Director Computerworld University (IDG Communications España), vocal de la Junta Directiva (Foro del Futuro Próximo). Pero donde Marlon dice Inversores bien podría decirse Responsables (políticos) Públicos. Muy acertado es el famoso dicho “zapatero a tus zapatos”

El derecho no es la accesibilidad, el derecho es la igualdad y no discriminación. Por eso, la accesibilidad, cualidad que deben cumplir los bienes, productos y servicios TIC's, debiera estar ubicada en Industria, Economía, Agenda Digital o cuando menos Administraciones Públicas. Porque además de condiciones que hacen cumplir el derecho, afecta al consumo, al ámbito laboral, al acceso a la educación y a la cultura, al turismo o a la productividad, entre otros. De hecho, la mal titulada Convención de los derechos de las personas con discapacidad (¿acaso las personas con discapacidad tienen Derechos diferentes a las de cualquier persona?, ¿no tienen los mismos Derechos sólo por ser personas?), ratificada por España el 13 de diciembre de 2016, y por tanto ya Ley interna nuestra, establece la Accesibilidad dentro de sus Principios Generales del art.3, desarrolla las acciones a realizar por los Estados en su art. 9 “Accesibilidad”, para, eso sí, garantizar la efectividad de acceso y disfrute en igualdad de condiciones y no discriminación a sus DERECHOS Económicos, Sociales y Culturales (art. 4.2 Obligaciones Generales).

La accesibilidad al producto y a los servicios públicos y privados destinados al ciudadano basados en TIC's (y hoy todo está basado en las tecnologías), se expanden fuera del marco estrictamente denominado "Asuntos Sociales" para impregnar todos y cada uno de los ámbitos que afectan a la persona y al ciudadano. Si todo lo relacionado con bienes, productos y servicios Tic’s en lo referido a la protección de datos personales, la Seguridad Social, el trabajo, los museos, cines y cultura en general, la sanidad, carreteras e infraestructuras, Smart Cities, ámbito judicial.... se halla regulado en estructuras ministeriales enmarcadas en Industria, Economía o Agenda Digital, es ahí donde la accesibilidad y usabilidad debiera estar encuadrada. Para cumplir de manera efectiva los derechos a la igualdad, igualdad de oportunidades, y no discriminación; derechos que sí, efectivamente, sí se encuentran definidos en "Asuntos Sociales", y en derechos humanos para todas las personas.

Es necesario recordar, además, que la Administración (sea en nuestro país Central, Autonómica o local), no fabrica, ni diseña, ni construye, es compradora y adquisidora, la mayor, de los bienes, productos y servicios que la empresa y la industria ofrece. Cierto que las condiciones de licitación las ponen las Administraciones, en base a la legislación, nacional e internacional, y la normativa técnica aprobada y asumida por los Estados en los distintos ámbitos. Al ser la accesibilidad de las TIC's criterios que deben cumplir industria y empresa, licitantes, para los servicios públicos afectos al ciudadano, y ser los bienes, productos y servicios Tic's fabricados y desarrollados por ellas, y estar todo lo que abarca su campo de actuación regulado por Economía e Industria, es ahí donde debe encajar la accesibilidad Tic. Indefectiblemente, además, la accesibilidad y usabilidad TIC’s también afecta significativamente a la eficiencia de los Servicios Públicos, y produce ahorro que permite reinvertir en nuevos servicios; volvemos al espacio de la economía (eficiente) de nuevo, donde estos Servicios Públicos son generados a través de bienes, productos y servicios TIC’s cada vez en mayor medida. Resulta evidente, así, que la accesibilidad y usabilidad TIC’s no es meramente un "Asunto Social".

Igualmente, no debemos olvidar que en todo lo que afecta al ciudadano, no todo es público. Hay sanidad privada, turismo (en esencia privado), transporte privado, "cultura" y "educación" privada,... y ahí entra otro factor, el consumo y el beneficio económico para la empresa. Hoy en día nadie discute (y cuando se discute es por desconocimiento) que la accesibilidad y usabilidad genera beneficio económico y social. Y cuando se habla de beneficio económico, estamos hablando de Economía, de rentabilidad, de dinero en definitiva. Por muy duro que suene la afirmación. Por ello, si bien para todo lo Público podríamos hablar de obligatoriedad para cumplir los derechos humanos, para todo lo privado debemos introducir otra variable para introducir la accesibilidad: enseñar a la empresa y la industria que es rentable, que genera beneficio económico, que todos ganan. Formando e informando a la industria y la empresa, trabajando mano a mano con ella, hablando en su mismo lenguaje de mercado. Algo para lo que se creó el CENTAC (Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad) hace ya 10 años, lograr una colaboración Público-Privada entre Administración y empresa para trabajar codo con codo, y lograr introducir bienes, productos y servicios accesibles y usables tanto en lo Público como lo privado. Y cuando hablamos de industria, empresa o economía, todo lo relativo a ello se regula en sus respectivos Ministerios, que no son "Asuntos Sociales". Siendo pues la accesibilidad y usabilidad condiciones que afectan de manera tan directa a la Industria y Empresa del sector privado, y a las Administraciones Públicas, es donde se regulan lo relativo a ellas donde debe estar también la accesibilidad y usabilidad TIC.

Creo que resulta evidente, expuesto lo anterior, que cualquier Centro diseñado y participado por la Administración Pública y la empresa centrado en la accesibilidad y usabilidad TIC, caso del CENTAC, debiera, de este modo, estar vinculado a Economía o Industria o cualquier otro ámbito donde se regulen las Tic’s y la Economía, y no liderados por "Asuntos Sociales". Lo social, evidentemente, debe ser innegociable en cualquier ámbito, pero es absurdo dejar fuera de Economía o Industria una característica (la accesibilidad) que deben cumplir los bienes, productos y servicios TIC's, cuando todas las demás que afectan al sector productivo se regulan en esos ámbitos.

Si enmarcamos la accesibilidad y usabilidad TIC en el marco de nuestra Administración de Servicios (o Asuntos Sociales), es decir, Ministerio de Sanidad, “Consumo” y Bienestar Social, lo estamos restringiendo al "ideal" del mero cumplimiento del derecho, la igualdad y no discriminación. Y esto sabemos que no siempre funciona. El camino para involucrar a la empresa y a la industria, más allá del derecho social, es trabajar en su mismo campo de batalla y con sus armas: hay beneficio económico, pero hay que cumplir determinadas normas técnicas; al igual que los productos y servicios deben cumplir sus normas de seguridad, de protección de datos, de cumplimiento medioambiental o de materias peligrosas. Hay que lograr productos "no propietarios" del Tercer Sector (discapacidad y colectivos en riesgo de exclusión), sino una oferta amplia, diversa y competitiva del sector privado, con cada vez más actores TIC's ofertantes de bienes, productos y servicios que introduzcan innovación, mercado y oportunidades de beneficio social y económico. Accesibles y usables por todos, con independencia de sus capacidades, y cubran esas necesidades del Tercer Sector. La accesibilidad a bienes, productos y servicios TIC’s va mucho más allá de la discapacidad, y debe liberarse del marco conceptual restringido y “monopolista de la necesidad” del Tercer Sector. Lo hecho para todos, a todos sirve y beneficia.

La accesibilidad TIC no es sólo coto cerrado de la discapacidad. Afecta a todos en algún momento, permanente o temporal. Personas mayores. Con baja formación. En función de sus medios económicos o localización territorial,... El derecho se regula en cada ámbito sectorial o Ministerio, pero las características y requisitos de accesibilidad y usabilidad que debe cumplir el producto o servicio TIC que permite el acceso a ese derecho, con independencia de las capacidades de la persona, no puede ni debe estar en "Servicios Sociales", sino donde se regulan el resto.

¿Qué sucede si contemplamos un ecosistema complejo como sería el ámbito de las Ciudades Inteligentes o Smart Cities?. Quizás sea el ejemplo más claro donde debe imperar un concepto de Accesibilidad Global. Dentro de un verdadero ecosistema de Ciudad Inteligente nos encontramos los edificios, las vías de comunicación, los transportes, los sistemas de emergencia y sanitarios, los recursos educativos, culturales, sociales y administrativos, comercio… un ecosistema global que excede con mucho la regulación de la accesibilidad del mero ámbito de Sanidad y Asuntos Sociales. Fomento establece esencialmente las reglas de la accesibilidad física (Código Técnico de la Edificación y múltiple y amplia normativa técnica), en infraestructuras y transportes, y lo digital está en Industria, Agenda Digital, Economía o Administraciones Públicas.

En España, la accesibilidad (también TIC’s) se encuentra “teórica” y conceptualmente dentro del Ministerio de Sanidad, “Consumo” y Bienestar Social, enfocada y limitada a la discapacidad y los mayores. Ello confiere a la accesibilidad un trasnochado y obsoleto sentido asistencial, hace años superado, centrado en conseguir la no discriminación a un grupo poblacional de personas con discapacidad y mayores. Esto la limita y desvirtúa. La accesibilidad es un concepto global y complejo, con evidentes consecuencias en la economía, el mercado y el consumo, en la eficiencia de las Administraciones Públicas y Servicios Públicos, en la educación, y en la compra de bienes, productos y servicios TIC’s, como ha quedado recogido en la última Ley. Por ello, su ubicación es más apropiada en Economía, Industria y Comercio, o Agenda Digital.

Sin embargo, toda la parte “técnica”, la real, la ejecutiva si se me permite esta afirmación, que proviene en gran medida de Directivas europeas, se regula y controla desde ámbitos ministeriales diferentes. Entre otras cosas, porque afecta a todos los ciudadanos y a todos los ámbitos, así como a las Autonomías y entes locales. Un ejemplo es la Directiva Europea de Accesibilidad a la Web, Directiva (UE) 2106/2102 del Parlamento Europeo y del Consejo, cuya competencia se lleva directamente desde la Secretaría General de Administración Digital del Ministerio de Hacienda. Otro lo tenemos en la Directiva 2014/24/UE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre Contratación Pública y nuestra Ley que la transfiere Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público”, también coordinada desde el mismo Ministerio de Hacienda; y en cuyo articulado se establece la obligatoriedad de incluir en los pliegos técnicos las condiciones de accesibilidad y usabilidad en toda licitación de bienes, productos y servicios. Para ello la propia Unión Europea aprobó, a modo de guía, la norma UNE 301549 de especificaciones técnicas. Las Smart Cities, entornos eminentemente tecnológicos, se llevan desde Agenda Digital y Red.es.

Cuando hace 10 años se creó la primera entidad de colaboración Pública-Privada CENTAC, cuando los principios de accesibilidad y usabilidad eran “marcos teóricos y de intenciones sociales”, la presidencia y liderazgo de esta entidad se dio al Ministerio de Sanidad. Pero 10 años son muchos años en tecnología, el mundo tecnológico ha cambiado radicalmente nuestra sociedad y nuestros hábitos, sistemas de trabajo, acceso a bienes y servicios públicos y privados, nuestros medios de comunicación, el comercio… Tecnologías como el Big Data, Cloud, robótica, drones, Realidad Virtual, Inteligencia Artificial, IaaS (Infraestructura como servicio), Blockchain, coches autónomos, redes sociales, televisión digital e interactiva, pagos por móvil, certificados digitales, comercio on liine,… apenas existían o estaban implantadas, y algunas estaban casi naciendo”. Contemplando de este modo el “nuevo mundo”, quizás debiéramos preguntarnos entonces, ¿qué sentido podemos encontrar hoy en que un Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad (CENTAC), cuyo uno de sus fines es trabajar de forma directa con la Industria, la Empresa y las Administraciones Públicas, para conseguir bienes, productos y servicios TIC’s accesibles y usables en todos los ámbitos, públicos y privados, se regule y presida desde Sanidad, “Consumo” y Bienestar Social?. ¿No sería más adecuado que una Fundación Público-Privada destinada a la accesibilidad y usabilidad de las TIC’s en todos los sectores y para todos, caso del CENTAC, lo encuadráramos y fuera liderado por un organismo ministerial con competencias digitales y tecnológicas, citemos por ejemplo, Red.es del Ministerio de Economía y Empresa?.

Recordemos las sabias palabras de Marlon Molina: “Cuando el inversor no usa tecnólogos para evaluar un proyecto de tecnología, los resultados que obtiene son los que se merece, no necesariamente los que espera”.

viernes, 29 de junio de 2018

¿De verdad van a destruir nuestra sociedad los "Robots"?

No somos demasiado buenos como civilización anticipando problemas difíciles que todavía no nos han causado daños”. Nick Bostrom (entrevista El País Retina).
Nick Bostrom es filósofo y profesor de la Universidad de Oxford, dirige el Instituto para el Futuro de la Humanidad y el Centro de Innovación de Estrategia de Inteligencia Artificial, un verdadera autoridad en la materia. En esta entrevista, Nick se pregunta acerca de “una superinteligencia artificial cada vez más poderosa cuyos objetivos no estén alineados con los humanos. El reto es tener la tecnología que permita alinear estos poderosos sistemas con los valores humanos y que siempre hagan lo que nosotros queremos que hagan”. Es decir, por ejemplo, que no generen estrategias políticas basadas sólo en criterios economicistas o de ahorro dejando fuera los valores sociales. Todo esto es extendible a la biotecnología y cualquier ciencia donde la IA juegue un papel esencial. Deshacer lo ya hecho no suele ser fácil; todo lo positivo de la tecnología y sus nuevos desarrollos, sin una adecuada precisión, planificación y control de consecuencias puede eliminar cualquier beneficio para pasar a ser desastroso. Y esto es lo que puede ocurrir ante la implantación de la robótica (y la robótica no es sólo el “humanoide”), impregnada de IA, sin una adecuada planificación y adecuada transición. Porque, como dice Nick, “No somos demasiado buenos como civilización anticipando problemas difíciles que todavía no nos han causado daños”. Pero que sabemos que van a llegar, porque llevamos años hablando de ello, y que tendrán fuertes consecuencias y traerán cambios sustanciales económicos, administrativos y sociales.
Cada vez que leo o escucho todo lo malo que nos van a traer los “robots”, no puedo evitar una sonrisa. Nos van a robar los trabajos, nos van a sustituir en las relaciones, nos van a aislar, a vigilar… en definitiva, se van a apoderar de nuestro mundo. Es sorprendente la capacidad de autodestrución previa que tenemos como individuos y como sociedad. Esto sucede cada vez que históricamente se produce una revolución tecnológica o industrial. Y luego, después del pánico social, de horas, días, meses y años de “horror” dedicados a hablar de las penurias que vendrán, de la falta de empleo, del empobrecimiento de la humanidad… la sociedad se recicla, se reinventa, se reorganiza, y acaba viviendo mejor. ¿Alguien es capaz de negarlo?.
No es la robótica quién nos va a crear problemas; somos nosotros, los humanos que diseñamos esa robótica, quién nos vamos a meter en problemas por pasar el tiempo adivinando esos problemas, en lugar de buscar los medios adecuados para adecuar esa nueva transformación económica y social que se va a producir a nuevas formas de gestión, de trabajo, de hábitos y de comportamiento. Es decir, por dedicar demasiado tiempo a asustarnos, en lugar de a formarnos.
Adit Abhyankar es jefe de ventas de Google Analytics 360 en Europa Continental y Mercados Emergentes. También en una entrevista para El País Retina en marzo 2018, explica cómo “la creatividad en marketing digital depende de entender la oportunidad tecnológica en juego”. Pero esto es aplicable a cualquier cambio en cada sector social producido por la transformación tecnológica a consecuencia de las nuevas soluciones TIC’s dotadas de IA, entre ellas la robótica avanzada. “Tenemos que impulsar el pensamiento más creativo. Los creativos son ahora más importantes que nunca, ¿por qué?. Porque podemos comprender mejor el comportamiento y necesidades de los seres humanos. Es más, somos capaces de intersecar ese conocimiento de los hábitos de alguien justo cuando desea algo”. Y este debe, y puede ser, también aplicado para generar cada vez mayor número y diversidad de bienes, productos y servicios accesibles y usables. Nunca hemos tenido tanto conocimiento, tantas herramientos Tic’s a nuestro alcance para buscar soluciones y mejorar cada sector, sea laboral, sanitario, social, de comunicación o de movilidad; nunca hemos tenido tantos recursos para gestionar, preveer y planificar las transformaciones cada vez más rápidas producidas por las tecnologías; por ello, también debemos ser cada vez más rápidos en ejecutar la soluciones para adaptarnos a esos cambios.
Vemos cada día cómo las máquinas van sustituyendo el trabajo físico, rutinario y los considerados de nivel medio o baja cualificación. Para todas, pero especialmente para esos puestos de trabajo, sólo la reinvención y actualización permanente del puesto de trabajo y actividad puede mantenerlos. Los estudios demuestran que los países, las empresas y los trabajadores que están gestionándolo mejor son aquellos que se están abrazando a la formación continua. Pongamos el esfuerzo en la educación, en la formación cualificada, adaptada y adaptativa, en lugar de quejarnos y preocuparnos de nuestros propios inventos.
La robótica, ben diseñada, accesible y usable, en todos los sectores (domésticos, médicos, asistenciales, empresariales, industriales, o de ocio y culturales), se presenta una vez más como una verdadera oportunidad de negocio y de inclusión social. ¿Acaso no puede ser, una vez más y como históricamente demuestra el avance tecnológico y científico, una nueva fórmula de incorporar la diversidad funcional y discapacidad de forma activa en la sociedad?. Porque es imposible negarlo: más allá de las barreras que crean, los beneficios son mucho mayores. ¿O acaso un ciego está peor ahora que antes de aparecer el mundo digital, el teléfono inteligente, la evolución de la informática o las redes sociales?. Con todos su fallos y carencias, por supuesto y sin olvidarlas. ¿Acaso no es una oportunidad de incrementar el consumo y la productividad?. Recordemos que lo que es accesible, usable y útil, “se compra” y genera beneficio social (incluyendo el acceso al empleo para millones de personas).
La robótica como ciencia posee un enorme potencial de beneficio social y de innovación, por la necesidad de ser más competitivos. Beneficio social, a través de robots de asistencia personal, de dispositivos de mantenimiento de infraestructuras, robótica médica, ingenios para la seguridad ciudadana, etc. ¿Seguro que no abre infinitas posibilidades?. ¿Estamos seguros que va a ser nuestra perdición? Yo más bien creo que puede significar un salto enorme de beneficio social y de inclusión, si lo hacemos bien. Pero eso requiere pensar, planificar a medio y largo plazo, formar y educar, y actuar. Actuar contemplando la diversidad y discapacidad también desde un punto de vista de negocio. Perspectiva que también el Tercer Sector social especialmente (discapacidad, mayores y colectivos en riesgo) debe asumir de manera real y urgente, y no sólo a través de declamaciones demagógicas ante los políticos. Se necesitan estrategias nuevas, innovadoras y permanentes de colaboración Público-Privada como el CENTAC (Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad), que persigue TRABAJAR CON la industria, la empresa y las Administraciones Públicas, y NO CONVENIAR con ellas. Hay sensibles diferencias en ello.
En definitiva, “se trata de involucrar a la sociedad en temas de robótica”, decía ya hace varios años Carlos Balaguer (UC3M), en RoboCity2030.
Nadie duda hoy que la robótica es progreso y desarrollo tecnológico, incrementa la productividad y consecuentemente la competitividad y la inventiva. Lo que provoca niveles de desempleo más bajos. Eso sí, siempre con parámetros de accesibilidad y usabilidad. Cuando Google empezó a comprar empresas de robótica allá por 2014 (sólo en ese año adquirió ocho, entre ellas Boston Dinamics), podemos estar seguros que algo va a cambiar en nuestros entornos, sociales y profesionales. Lo sabemos, entonces, ¿por qué no prepararnos, profesional, social y mentalmente?. ¿Nos generaremos nosotros solos la exclusión?.
Francesco Ferro (PAL Robotics) lo tiene claro: “La robótica tiene múltiples aplicaciones en muchos campos diferentes, pero hay una máxima que lo une todo: los robots sirven a las personas". Manifiesta que “la intención de la robótica es hacernos la vida más cómoda, permitirnos llegar donde los humanos no podemos o facilitarnos las tareas más arduas". Disponemos de robots capaces de reconocer el entorno, personas, objetos, voces e interactuar con el humano. Si no olvidamos en sus diseños y formas de manejo y control la accesibilidad y usabilidad, estaremos entrando en una era tecnológica para todos, sin discriminación. ¿Abre la robótica o no abre infinitas posibilidades de beneficio social, nuevas profesiones y más amplias, y simultáneamente enormes posibilidades de beneficio económico?. Debemos canalizar el desarrollo de la robótica a mejorar necesidades básicas del ser humano, inmutables siempre, y cubrir áreas donde los esfuerzos físicos tienen a la larga costes sociales y gastos públicos cada vez más considerables, por el envejecimiento poblacional (que lideran Japón y España). Ahí es donde deben intervenir los inventos robóticos.
Takanori Shibata, creador de la foca terapéutica Paro, también está de acuerdo en que la robótica está para mejorar la calidad de vida. "Los robots van a contribuir a que la calidad de vida aumente entre nosotros. En cuanto a la posibilidad de que generen desempleo, es verdad que los trabajos repetitivos y fáciles los están empezando a hacer en la industria los robots, pero el trabajo que necesite de la mente humana no lo podrán hacer. El trabajo humano será de mejor calidad".
Preparémonos para crear nuevos especialistas, en nuevos trabajos, y profesionales más preparados de conocimientos humanistas y sociales, conocimientos que debiera impregnar la robótica que fabriquemos y la IA que la nutrirá. Robótica que, gracias precisamente a sus cada vez más altos sistemas de IA, podrían realimentarse y cerrar el círculo, ayudando a crear nuevos diseños robóticos cada vez más accesibles y usables.
Si nos centramos única y exclusivamente en reclamar nuestros derechos, como colectivos “perjudicados”, y ser sociedad pasiva frente a lo que sabemos que va a llegar, no nos podremos quejar. Trabajemos para que la revolución robótica sea un verdadero beneficio. Pasemos de contemplar la reclamación de igualdad universal y la “horrible discriminación” que produce la tecnología avanzada, como un negocio, y vayan de la mano beneficio social y económico.
O tendrá razón Nick Bostrom: “No somos demasiado buenos como civilización anticipando problemas difíciles que todavía no nos han causado daños”.
Todas las que llamamos “nuevas tecnologías” están hoy interconectadas, y no tienen sentido unas sin las otras. Robótica, Internet, IoT, Cloud, Inteligencia Artificial (IA), Big Data, teléfonos inteligentes, televisión interactiva,… cada una y todas en conjunto, bien diseñadas y desarrolladas (accesibilidad y usabilidad), generan algo muy importante: beneficio social, beneficio económico, autonomía e inclusión. Sí, he dicho bien, inclusión; porque por defectuosas que sean (y por supuesto, siempre diré y defenderé que hay mucho que mejorar), han supuesto un alto nivel de bienestar social para la discapacidad, dependencia y entornos familiares. Y eso, amigos, la autonomía y la igualdad generada a través de las Tic’s, es el verdadero nicho de riqueza social y oportunidad económica.