Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles. (Bertolt Brecht)

Muchos me llamaran aventurero, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades. (Ernesto "Che" Guevara)

Aquellos que ceden la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad. (Benjamín Franklin)

sábado, 3 de septiembre de 2022

Ciberseguridad, población vulnerable y accesibilidad

    El mundo de la tecnología tiene muchos aspectos que nos resultan “muy oídos” pero francamente desconocidos. Y cuando son "conocidos", muchas veces los son con perspectiva errónea. Es el caso de la Ciberseguridad. Primero, porque todo lo que leemos o escuchamos sobre ello parece que le afecta a las empresas, Administraciones Públicas o entidades financieras o comerciales, por ejemplo. Pero no a las personas (usuarios). Y sí, también nos afecta, y mucho, a nosotros como individuos usuarios de productos y servicios Tic. Y sí, también estamos en constante riesgo.

    Dicho de otra forma, los problemas de seguridad (la “ciberseguridad”) no sólo afectan a las empresas, o los ordenadores y aparatos de “otros”. Nos pueden llegar a todos. Y todos debemos ser conscientes de ellos. Hay múltiples y diversos riesgos de cibersegurridad que pueden afectar a cualquier usuario: robos de pasword y credenciales, ingenieria social mediante técnicas de manipulación para hacer que el usuario revele información, pishing (estafas para conseguir datos privados del usuario), fuga de información por pérdida de dispositivos o redes inalámbricas públicas, ramsonware (cifradode datos por un malware para pedir un rescate), keyloggers (captura del teclado mediante un malware para obtener contraseñas o datos financeros), exploit (comandos para acceder a un ordenador o sistema movil y obteenr información), y por supuesto infinidad de virus, troyanos o código espía.

     Existen colectivos de usuarios especialmente vulnerables en el uso de las Tics. Para estos colectivos, la accesibilidad y usabilidad de productos y servicios es trascendental. ¿Quiénes podríamos considerar en la población con mayor riesgo?. Sin duda, personas mayores, personas con discapacidad sensorial, cognitiva y altas limitaciones de moovilidad, la infancia e incluso la adolescencia, y las personas con bajo/escaso conocimiento de las tecnologías de nuestra sociedad de la información y comunicación.

    En estos casos, si cabe más que en ningún otro, la seguridad debe empezar por hacer llegar al usuario de forma comprensible y fácil los riesgos que conlleva el uso de determinados servicios Tic de forma no adecuada, y en formas no adecuadas. Y el cómo puede "defenderse". Y el cómo debe configurar determinados parámetros básicos de seguridad en nuestro aparato y aplicaciones.

    ¿Pero qué relación tiene la Ciberseguridad y la usabilidad y la accesibilidad?. Si la ciberseguridad “es el conjunto de procedimientos y herramientas que se implementan para proteger la información que se genera y procesa a través de ordenadores, servidores, dispositivos móviles, redes y sistemas electrónicos”; la Accesibilidad en la Ciberseguridad, en lo que es controlable por el usuario, sería dotar al producto (ordenador, Tablet, smartfone, Smart Tv,…) de diseños, interfaces, configuración comprensible y fácil, contenidos y mensajes de alerta o informativos que le permitan tener el máximo control posible sobre sus datos y su utilización, acceso fácil e intuitivo a las opciones de configuración, y cumplimiento de los criterios de accesibilidad establecidos por la legislación, en el caso de portales webs y apps.

    La ciberseguridad en el uso personal de las Tics está muy influenciada por la falta de accesibilidad y usabilidad de nuestros aparatos, interfaces, sistemas operativos y aplicaciones. Y por un gran desconocimiento acerca de los riesgos que entrañan las formas de uso, las diferentes aplicaciones, o el cómo y dónde nos conectamos.

    ¿Cómo tratar de conseguir la Accesibilidad Digital en lo relacionado con la ciberseguridad, en productos y aplicaciones?. Adaptando la Tecnología a las capacidades de los usuarios. De esta forma se facilita y promueve la autonomía y confianza de los mismos. Al tiempo que permite cumplir con los principios de Universalidad de Internet, las Webs y sus servicios.

    Ya he hablado otras veces de cómo entiendo lo que defino como Responsabilidad Social Tecnológica, que engloba el conocer las distintas necesidades de la diversidad poblacional, para el acceso y uso de las tecnologías. Significa abrir el abanico de posibilidades en el uso de tal forma que, sin perder seguridad o violar la privacidad permitan a cada persona elegir la forma adecuada a sus capacidades, para interactuar. Y el primer y básico ejercicio de ciberseguridd es configurar tus dispositivos, con los que accedes a contenidos y aplicaciones (teléfono, tablet, ordenador, alarmas, IoT...) de forma que sólo TÚ o la persona de confianza que tengamos (en caso de mayores o personas con problemas cognitivos) puedan bloquear y desbloquer el acceso a su uso. Ya nos encontramos de forma habitual con portátiles, tabletas o smartphones de los principales fabricantes que incluyen diversos sistemas de autentificación, de forma que casi podríamos decir que adaptables en función de las capacidades funcionales de “su dueño”. Sistema de autentificación y bloqueo por la vista, por la huella dactilar o gestual, que vienen a completar la tradicional password o contraseña y usuario. Y esto no es intrascendente, en absoluto; si facilita la vida a cualquier usuario, que puede elegir a su gusto, pensemos en alguien que tiene limitaciones intelectuales o cognitivos, con dificultades para recordar o interactuar. Volvemos a la paradoja de siempre: lo que a muchos simplemente les facilita o permite elegir, para otras muchas personas puede ser la clave entre poder usar o no algo, en este caso de forma más segura. Pero todo ello se debe realizar bajo una premisa innegociable: la libertad, la privacidad y el juego en igual de condiciones.

Debemos ser conscientes de que la falta de usabilidad genera recelo, inseguridad, y en muchos casos “miedo” a los usuarios.

Si queremos realmente vivir en una sociedad global de la comunicación y de la información para todos, debemos hacer sus herramientas, medios y contenidos usables para todos, y esto incluye lo relacionado con la ciberseguridad. Mientras, sólo será para sectores de la población muy delimitados. Este desprecio hacia millones de usuarios, clientes y ciudadanos con necesidades especiales una sociedad puede llegar a pagarlo muy caro. Y el primer nivel, esencial e imprescindible, de la seguridad digital, es el de la información al ciudadano. Información y formación, siempre en formatos accesibles y comprensibles, de la ciberseguridad y los riesgos que corremos; y de cómo protegernos. Es fundamental simplificar la información que llega al usuario, y hacerla entendible. La comprensión es el primer eslabón de la garantía de seguridad. La utilización de formatos accesibles y comprensibles para transmitir la información y el conocimiento debe formar parte de nuestra responsabilidad como profesionales.

    ¿Cómo crear sistemas de seguridad accesibles (y usables). Al menos, siguiendo unas pautas básicas: 1) Lenguaje comprensible 2) aplicaciones cumpliendo las pautas de accesibilidad y normativa técnica 3) sistemas multimodales de autentificación 4) avisos de alarma adaptados a la edad del usuario y su capacidad cognitiva/formación 5) brindando al usuario control sobre configuraciones 6) suministrando contexto explícito sobre los elemento de las aplicaciones y/o servicios 7) Webs y apps accesibles (norma 301546).

    Errores básiso de accesibilidad, como el uso indebido de contraste en los colores de la información mostrada, o las presentaciones de la información en la pantalla de forma compleja o confusa, pueden ser dramáticos para incurrir en riesgos de seguridad para muchos mayores, personas ciegas o baja visión, o limitaciones cognitivas.

    Es necesario hacer llegar al usuario final la información de la necesidad de mantener actualizado el software del aparato cada vez que la marca lo hace. Con versiones antiguas del software operativo, "una aplicación puede usar código maligno" con acceso indebido al dispositivo, lo que significa que un hacker puede realizar acciones sin autorización. ¿Pero como hacer llegar esta necesidad al usuario o la persona de confianza, si la necesita, de forma que no desconfíe y lo entienda?. Sobre todo, de forma comprensible, amigable, en lenguaje sencillo y no técnico, coherente con lo que tratamos de enseñar, y mensajes claros ante los posibles riesgos de no mantener actualizado nuestro sistema.

    Quien quiere atacar sabe de las debilidades o inconsciencia de muchas personas en el uso de sus aparatos y aplicaciones. Sabedores de la poca atención que muchas personas ponen cuando navegan ppor internet, cuando instalan aplicaciones o cuando las usan, tienen muchas vías para acercarse a nosotros. Conscientes de los riesgos que en ocasiones corremos al navegar, los atacantes están al acecho usando múltiples caminos. Por ello, debemos estar seguros que nuestros navegadores disponen de las adecuadas medidas de seguridad y privacidad que al menos intenten evitar estos riesgos a los usuarios. Y deben saber que, en gan medida, estos parámetros de seguridad los puede configurar él mismo, e incluso los niveles. Y aquí debe entrar el criterio imprescindible de la usabilidad. ¿Cuántos usuarios saben hacerlo? ¿Cuántos navegadores lo hacen tan sencillo que la mayoría puedan encontrar donde se hace de forma rápida?. ¿Cuánto te explican el por qué de cada acción?. ¿Cuántos te dicen que mires si la página por la que estás navegando tiene el "candado" en la barra de direcciones?. Y esto sería muy fácil de enseñar a mayores, personas con discapacidad cognitiva, o a no expertos en internet, al ser un elemento gráfico.

    Generalmente nos movemos por todo tipo de páginas web y en muchas, muchas ocasiones no nos fijamos en la seguridad que estas nos ofrecen.

    Es fundamental que los jóvenes, más “duchos” en el mundo digital, sean conscientes y compartan su conocimiento sobre la seguridad con los mayores, con personas de nuestro entorno no expertas en el uso de las Tic, y por supuesto, con aquellas personas con discapacidad con baja formación o problemas cognitivos.

    Creemos “Cadenas de conocimiento”. Los que “podemos” y “algo sabemos”, tenemos una responsabilidad social. Si cada uno “enseñamos” a nuestro entorno vulnerable cercano, crearemos una sociedad más segura, libre y autónoma. El equilibrio entre la seguridad de los usuarios y el freno a los ciberataques se puede reforzar con tecnología, concienciación y conocimiento. Porque el mayor problema social respecto a la Ciberseguridad es el desconocimiento de la Tecnología y sus usos.

    Debemos enseñar a "investigar" la seguridad al propio usuario. Pero de forma comprensible (no todo el mundo es ingeniero de la NASA), a nuestro mayores o personas con dificultades cognitivas, o a quienes no ni mucho menos expertos en internet, su aplicaciones y usos. ¿Os acordáis del símbolo “?” y el apartado “Ayuda” de Word?. Enseñemos a utilizarlo. Animemos a investigar y tocar la configuración: nada se rompe. Aimemos a preguntar. Incitemos a infórmarse. Afirmemos que nadie es menos por demostrar su desconocimiento en algo. Dediquemos tiempo a ver “qué hace” lo que hemos comprado.

    No obstante, creo que podemos y debemos ser optimistas desde ya con el poder “bueno” de las Tecnologías. La tendencia hacia la omnicanalidad, que se traduce en un cambio constante en las herramientas y canales que utilizamos. En este panorama de permanente alteración, los sistemas deben adaptarse de manera continua en consonancia con las necesidades de las personas. Hoy contamos con herramientas suficientes para desarrollar soluciones accesibles y la tecnología será la gran aliada para romper las barreras de las personas con discapacidad y ofrecer soluciones inclusivas. Estas tecnologías están logrando incrementar las capacidades de las personas, lo que se conoce como “human augmentation”.







domingo, 3 de abril de 2022

Accesibilidad TIC, posible y necesaria

 La accesibilidad en los sistemas TIC es cada vez más importante por dos motivos. Para empezar, las tecnologías de la información son cada vez más empleadas en todos los aspectos de nuestras vidas. Quedan lejos los días en que los ordenadores estaban confinados a las mesas de las oficinas o incluso a los centros de cálculo. En forma de teléfonos inteligentes, ordenadores, tabletas, relojes inteligentes o incluso elementos ciudadanos como los transportes, los elementos TIC nos acompañan a todas partes incluso cuando dormimos. Basta con pensar en pasar un día desconectados completamente, para que nos parezca algo muy extraño. Además empleamos las TIC  para todo: comunicarnos, trabajar, estudiar, divertirnos, encontrar una ruta, elegir un restaurante, pagar los impuestos o gestionar nuestros ahorros.

Imaginemos ahora que no podemos usar esas tecnologías de la información como estamos acostumbrados. Sabemos que es posible, que hay personas que lo hacen continuamente y con facilidad, pero nosotros no podemos por alguna razón. Nos parecería injusto y frustrante. Hemos perdido posibilidades. Esto es lo que les sucede a las personas con discapacidad cuando las TIC no son accesibles, no pueden emplearlas con una razonable facilidad. Debemos pensar en las personas con discapacidad en un sentido amplio, no sólo en aquellas con un gran nivel de discapacidad sino en todos los niveles. Por ejemplo  la discapacidad está asociada con la edad, perdemos capacidades con los años, y, no podemos olvidar que Europa es un continente envejecido y España está a la cabeza en ese sentido. Crear servicios TIC accesibles ayuda a una parte considerable de la población ahora y en el futuro.

Es importante señalar que estamos hablando de conseguir que todos los servicios TIC sean accesibles para todas las personas, no se trata tanto de desarrollar soluciones TIC específicas para personas con discapacidad. Los servicios TIC a nuestra disposición siguen creciendo en cantidad y novedad, la única forma en que se puede gestionar esta expansión desde el punto de vista de la accesibilidad es que los nuevos servicios ya nazcan accesibles, o con capacidad de ser accesibles mediante algún elemento adicional. Dejar para más tarde el desarrollar servicios accesibles nunca conseguirá mantener el ritmo de expansión actual. Es preciso pensar en ciudades inteligentes accesibles, vehículos autónomos accesibles o electrodomésticos inteligentes accesibles, por mencionar algunas posibilidades de soluciones TIC que veremos pronto.

En la creación de un servicio TIC de éxito cada vez se tiene más en cuenta la experiencia de usuario (UX). Se han desarrollado una gran cantidad de metodologías para que esa experiencia de usuario sea óptima. Este conocimiento, experiencia y herramientas se pueden aplicar en conseguir sistemas accesibles cuando se emplean con un concepto adicional: la diversidad de las capacidades de los futuros usuarios. Así, un profesional en el área de la experiencia de usuario se convierte en un profesional de la accesibilidad cuando empieza a preguntarse cómo se empleará su sistema por una persona con capacidades diferentes, cuando se hace preguntas como: ¿puede emplear esto de forma cómoda una persona con baja visión?, ¿con baja audición?, ¿con una sola mano?, ¿daltónica?, ¿que necesite algo más de tiempo para entender o comprender una idea?

La accesibilidad es también cada vez más importante porque resulta cada vez más sencillo conseguirla. Las facilidades para crear sistemas accesibles son cada vez mayores. La accesibilidad de un sistema TIC depende por un lado de la propia accesibilidad del dispositivo físico que empleemos, y el mercado nos ofrece miles de alternativas posibles, y gracias a la ley de Moore, disponemos de mayor potencia al mismo coste. Por otro lado, los sistemas operativos de los fabricantes más populares como Microsoft, Apple o Google incluyen cada vez más herramientas y opciones destinadas a la accesibilidad más potentes. Basta pensar en el sistema que permite emplear un teléfono inteligente por personas con muy escasa visión tanto en los dispositivos IOS (VoiceOver) o Android (TalkBack), o las opciones de accesibilidad de Windows 11 que son muy superiores a las del ya muy lejano Windows 7. Existe también cada vez mayor soporte por parte de estos mismos fabricantes para que los desarrolladores sepan cómo crear soluciones accesibles, basta comprobarlo en las páginas web que les ofrecen información de referencia como las de Android, IOS o la de W3C.

 Si toda esta tecnología y conocimiento no es suficiente, existen también las llamadas ayudas técnicas conocidas como productos de apoyo, soluciones tanto físicas como lógicas, orientadas a necesidades muy específicas de una persona. El desarrollo de las soluciones TIC accesibles debe respetar al máximo los estándares para permitir su integración con estas ayudas técnicas, sin importar cual seleccione una persona. No es razonable desarrollar algo que cubra todas las posibles capacidades de los usuarios, pero sí que pueda integrarse con estas ayudas técnicas muy específicas. En España, se puede consultar el catálogo y base de datos, por poner algún ejemplo, del CEAPAT.

Tenemos por tanto las herramientas físicas y lógicas necesarias y el soporte y la información para hacer sistemas accesibles, ahora queda aplicar todo ese potencial y crear un sistema de verdad accesible, utilizable con facilidad por cualquier persona con independencia de sus capacidades.  Aquí la responsabilidad es de los promotores de las diferentes soluciones y los integradores que las construyen, prueban y despliegan. La aproximación correcta y eficiente es considerar la accesibilidad como un requisito más del sistema a desarrollar, como su seguridad o capacidad de crecimiento y escalado. Esto hará que se tenga en cuenta en las diferentes etapas de desarrollo y se tomen las decisiones adecuadas y no haya que realizar costosas rectificaciones por no haberlo tenido en cuenta desde el principio. Por ejemplo, si para nuestro proyecto la accesibilidad es un requisito y vamos a emplear un sistema de gestión de contenido, seleccionaremos aquellos que nos faciliten en mayor medida los desarrollos de sistemas accesibles. A la hora de establecer el diseño de la interfaz de usuario, escogeremos colores que tengan suficiente contraste, o tipografías que tengan una legibilidad asegurada. Si la accesibilidad se intenta añadir cuando el proyecto está ya avanzado, es posible que las decisiones sobre arquitectura o diseño ya estén tomadas, y cambiar estas cuestiones básicas será realmente costoso, mucho más que si se hubiera hecho al principio.

Es importante mantener la accesibilidad como requisito a lo largo de toda la vida del sistema TIC. Es frecuente realizar cambios tanto evolutivos como correctivos y si la accesibilidad no es tenida en cuenta y comprobada en las nuevas versiones, estos cambios pueden comprometerla. La accesibilidad aparece como resultado de un diseño y una construcción consciente, no surge ni se mantiene de forma fortuita.

Una característica cada vez más frecuente en los sistemas TIC destinados a ser empleados por personas es que cada vez son más ricos en contenido, es frecuente que utilicen elementos multimedia y permitan el acceso a documentación. Para que este tipo de sistemas consigan ser accesibles todo este contenido debe ser también accesible: las imágenes utilizadas deben tener asociadas su texto alternativo descriptivo, los videos emplear la audiodescripción y el subtitulado y los documentos deben ser creados de forma que también sean accesibles. Conseguir todo esto corresponde a las personas que se ocupan de la gestión del contenido de los propios sistemas a lo largo de su vida útil. En el desarrollo del sistema se deben haber considerado la existencia de herramientas para crear ese contenido accesible, pero si no son empleadas por los gestores de contenido, tendremos un sistema TIC con problemas de accesibilidad.

En resumen, podemos hablar de que en un servicio TIC aparece la cadena de accesibilidad, la accesibilidad completa depende de la accesibilidad de los dispositivos físicos, de sus sistemas operativos, de la aplicación específica desarrollada y la accesibilidad del contenido. Si alguno de estos componentes no es accesible, la accesibilidad global se verá mermada.

¿Y qué ocurre con la legislación?. ¿Podemos apoyarnos en ella?. 

Pues sólo parcialmente, y desde luego, en la incompleta que existe, tiene que ser más rápida y eficaz en su cumplimiento.

Dejando aparte la legislación de cada país, incluso del nuestro, que nos llevaría a crear casi una biblioteca, merece la pena mencionar a nivel europeo dos Directivas.

En diciembre de 2016 se aprueba y publica la Directiva (UE) 2016/2102 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la accesibilidad de los sitios web y aplicaciones para dispositivos móviles de los organismos del sector público, que establece la obligatoriedad de que las páginas web de las Administraciones Públicas europeas de cualquier nivel sean accesibles. La Directiva también establece que cada país informará a Bruselas de la situación de accesibilidad de sus páginas web y “apps” públicas, por lo que es de esperar que en un futuro cercano se pueda conocer la situación de cada país. Pero quizá lo más importante, es que obliga a establecer sistemas de formación sobre accesibilidad a todos los funcionarios públicos implicados. La Directiva europea establece que la norma técnica de referencia a emplear es la EN 301549 V.1.1.2.

Como se lee en el preámbulo de la Directiva, uno de los fines perseguidos es conseguir que se desarrolle en la EU un sector especializado en accesibilidad TIC, con todo lo asociado: profesionales de diferentes perfiles, herramientas, actividades de formación y certificación y similares.

En segundo lugar, tenemos la Directiva (UE) 2019/882 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los requisitos de accesibilidad de los productos y servicios.  

La Directiva establece que deberán cumplir los requisitos de accesibilidad, a partir del 28 e junio de 2025, los productos y servicios: a) equipos informáticos de uso general de consumo y sistemas operativos para dichos equipos informáticos; b) los terminales de autoservicio: cajeros automáticos, máquinas expendedoras de billetes, máquinas de facturación, terminales de servicio interactivos c ) equipos terminales de consumo con capacidad informática interactiva, utilizados para la prestación de servicios de comunicaciones electrónicas, y de comunicación audiovisual d) lectores electrónicos e) servicios de comunicaciones electrónicas f) los elementos de los servicios de transporte aéreo de viajeros, de transporte de viajeros por autobús, por ferrocarril y por vías navegables: webs, apps, billetes electrónicos y servicios de expedición, la información, los terminales de servicio interactivos g) servicios bancarios para consumidores h) libros electrónicos i) servicios de comercio electrónico.

Los agentes económicos de los sectores público y privado sujetos a obligaciones en el marco de la Directiva: fabricantes de productos, importadores de productos, distribuidores de productos, y prestadores de servicios.

Fuera queda todo el universo IoT, los electrodomésticos inteligentes, la realidad virtual, los coches inteligentes, los metaversos… como siempre, la evolución Tic va años por delante. Pero algo es algo.

Es importante trasladar este conocimiento al sector empresarial para resaltar lo evidente, que incluir la accesibilidad en el desarrollo de todos sus servicios TIC se debe ver como una oportunidad de negocio y contribuir a una sociedad mejor a través de la transformación digital accesible.

domingo, 12 de diciembre de 2021

Del Metaverso de Zuckerberg y otras cosas mundanas (Accesibilidad)

Para empezar a meditar sobre ello, quizás conviene, para quienes no somos expertos, conocer un poco de manera relativamente comprensible qué es esto de los Metaversos:

“Los metaversos son entornos donde los humanos interactúan social y económicamente como avatares, a través de un soporte lógico en un ciberespacio, el que actúa como una metáfora del mundo real, pero sin las limitaciones físicas o económicas allí impuestas. Hasta ahora se han identificado usos aplicados de los metaversos en el terreno del entretenimiento, la teleeducación, la telesalud y especialmente en el campo de la economía digital.

El término metaverso tiene su origen en la novela Snow Crash publicada en 1992 por Neal Stephenson, que recrea un universo consensuado basado en nuestro propio universo (Stephenson 1993, p.25). En la novela el término metaverso hace referencia a un mundo virtual ficticio​ o un espacio virtual colectivo y compartido con frecuencia creado por convergencia y compatibilización con un aspecto de la realidad externa”. (Wikipedia)

    En esencia, un metaverso sería un mundo virtual al que podremos conectarnos a través de dispositivos externos, como gafas de RV. De esta forma esteremos inmersos en él, tendremos la sensación real de estar dentro. Nuestro mundo habitual desaparece. Te creas tu alter ego en el Metaverso, un personaje o avatar, y te adentras en ese mundo a vivir. Podremos interactuar con todos sus elementos, gracias a nuestras gafas RV, guantes o trajes conectados que lo permitirán. No, no es una ficción, ni la última película de Spielberg.

Como vemos, el Metaverso no es algo nuevo. Sí lo es para el ciudadano corriente, que suele descubrir lo que le afecta cuando ya le afecta, sin haber detectado su llegada.

Ahora, Zuckerberg acaba de anunciar su apuesta por el Universo Meta, de forma mediática y ampulosa, hasta el punto de cambiar su marca Facebook por la de Meta. Si bien el Metaverso que ha anunciado Zuckerberg no es un concepto nuevo, como hemos comentado anteriormente, basta que uno de los grandes (Facebook, Microsoft, Amazon, Nvidia…) lo tome como bandera para que todos, dentro de unos años, queramos o no, nos veamos inmersos en un nuevo universo desde donde compraremos, estudiaremos, haremos nuestros trámite administrativos, financieros o legales, y nos relacionaremos. Porque basta que uno de los grandes apueste por ello, para que los otros grandes le sigan la estela. Ya pasó antes con la aparición de las tarjetas de crédito, que abocará en breve con la desaparición del dinero físico; con el comercio electrónico, con mayor cuota año a año; o con las oficinas físicas de viajes, que tiene sus días contados.

Lo anunciado como gran revolución por Zuckerberg no es sino el camino lógico al que ya estamos yendo desde hace tiempo, sin darnos cuenta. El mundo físico, que actualmente está siendo complementado con elementos de tecnología avanzada como fase intermedia, va a pasar a convertirse en gran medida en universo virtual. El futuro de cualquier iniciativa, bien sean empresarial, educativa, científica y/o de ocio va a verse afectada en su totalidad por la nueva era de los llamados Metaversos.

Pero cuidado con lo que hacemos, si no lo hacemos (o hacen) bien, integrando la accesibilidad y usabilidad como base. Porque los nuevos universos virtuales con la generación masiva de productos y servicios para ellos pueden dejar fuera de juego a más millones de personas que nunca. Ciudadanos mayores, ciudadanos con escasa formación, ciudadanos con tiempo limitado para adaptarse al cambio, y por supuesto, los millones de personas con discapacidad.  Aprendamos de la experiencia que tenemos ya para hacer las cosas bien. Al construir los mundos virtuales, contemplemos de inicio la accesibilidad, no caigamos en los mismos errores que hemos cometido y seguimos cometiendo en el mundo físico, y cometemos y seguimos cometiendo con las webs y los servicios digitales desarrollados en internet. En caso contrario, dentro de 10, 15 o 20 años no nos quejemos del universo “inaccesible”, con el consabido coste económico y social.

Me pregunto, ¿tenemos motivos para ser optimistas, cuando en nuestro mundo de a pie actual todavía no hemos sido capaces de hacer algo tan simple como rebajar todas las aceras de nuestras ciudades, o hacer las webs accesibles?.

Una sociedad avanzada sólo puede considerarse así cuando dirige y gestiona sus recursos, públicos y privados, hacia el mayor bienestar de todos sus ciudadanos, independientemente de su religión, sexo, procedencia, formación o condiciones funcionales, en cualquiera de sus aspectos. Y una sociedad sólo puede considerarse justa cuando busca y persigue la igualdad de oportunidades igualmente de todos sus ciudadanos en todos los ámbitos de la sociedad que compartimos.  La obligación de lograr una sociedad más justa e igualitaria, sin dejar espacio a la marginación de ningún colectivo humano, compete tanto a los sectores públicos como a los privados que conocen de su potencial, y también del peligro, de las nuevas tecnologías en la confección de la nueva estructura social. La necesidad de accesibilidad digital se presenta, pues, imprescindible.

Es por este motivo que cuando los grandes gurús de las tecnológicas diseñan nuevos universos de tal impacto social, pueden provocar también la mayor brecha social producida hasta ahora. La capacidad de adaptación de las poblaciones senior a la rapidez de los cambios tecnológicos es muy limitada, y se agrava exponencialmente cuando hablamos de personas con discapacidad.

Nos preguntaremos, con razón, que alguien debe protegernos ante este riesgo. Sin duda. Para ello se debe legislar, y establecer los medios para cumplir lo legislado. No seré yo quien lo niegue. Ahora bien, también es entendible, visto lo visto, que nos digamos: ¿Confiar en los sistemas públicos que legislan para el ciudadano, que trabajan a muy distinta velocidad que el sector tecnológico?. ¿Confiar en los poderes judiciales, con su exacerbante lentitud?. Desde luego, si nada cambia, creo que mejor será intentar hacerse amigo de Zuckerberg, Bezos, Sundar Pichai o Satya Nadella y convencerles de, si aún no se han dado cuenta, incrementar el beneficio social y el beneficio económico a través de la accesibilidad y usabilidad en sus desarrollos. Porque, seamos sinceros, la legislación que debe contemplar y obligar a la accesibilidad y usabilidad tecnológica, de manera global en todo el mundo, está a años luz. Y me temo que será así por mucho tiempo.

La invasión invisible de los Metaversos, me da la impresión, se va a producir de forma similar a la invasión invisible del mundo IoT. Es decir, sin darnos cuenta, sin ser capaz de detectarlo. Construido a espaldas del ciudadano, y sin analizar las necesidades y particularidades funcionales y sociales de las personas. Y eso conlleva grandes y graves riesgos de carencias en cuanto a la accesibilidad y usabilidad. El Metaverso de Zuckerberg no deja de tener connotaciones parecidas al universo invisible del IoT que nos está envolviendo, con sus riesgos de falta de accesibilidad en productos, de impacto en nuestras vidas, y del peligro sobre nuestra privacidad.

No nos estamos dando cuenta, pero vivimos una transformación nunca vista de nuestros entornos domésticos y sociales. En los últimos diez años hemos empezado a llenar nuestras casas y ciudades de elementos inteligentes cuya función, en teoría, es dotarnos de una vida más fácil, y ahorrarnos tiempo. Dispositivos que ahora, además, pueden conectarse a internet y, ¡oh, milagro!, entre ellos, entre ellos y nuestro reloj inteligente, o entre ellos y nuestro teléfono inteligente. Todo esto y mucho más es el ecosistema de IoT. Podemos hablar con nuestra televisión, nuestro equipo de música, nuestro altavoz inteligente, y éste con nuestras bombillas o nuestro aspirador. Y todo ello nos lo estamos encontrando de golpe el consumidor o ciudadano normal en los últimos años, y sin querer, como decía Serrat en su canción “Fue caprichoso el azar”; salvo que aquí no hay nada de azar, y sí algo muy bien pensado por las grandes digitales. Dentro de poco tiempo, también nuestra casa nos reconocerá, adaptará la temperatura a nuestras preferencias, arrancará electrodomésticos a horas programadas sin mandatos diarios, y apagará todo al acostarnos. Pero olvidamos que ningún avance tecnológico es relevante a nivel global mientras la mayoría de las personas no puedan disfrutar de él de manera igualitaria. Pronto empezaremos a oír hablar de la Inteligencia Artificial de las Cosas (AIoT), donde la innovación vendrá porque serán capaces de aprender continuamente con el uso autónomo, siendo cada vez más inteligentes. Es urgente que los conceptos filosóficos imprescindibles del IoT, transparencia, sencillez, accesibilidad y usabilidad, se hagan realidad.

Pero, ¿Quién garantiza la accesibilidad y usabilidad de estos productos y servicios, de este ecosistema IoT en definitiva?. ¿Nuestros legisladores?. ¿Nuestros sistemas impositivos de sanciones, de cada país, y de los grandes bloques económico-sociales como la UE, por vulnerar derechos ciudadanos básicos de igualdad?. Pues me da que no, me da que Zuckerberg, Bezos, Pichai o Nadella, entre otros, corren carreras distintas. Estos compiten en la Fórmula 1, y nuestros sistemas políticos y legislativos en carreras populares. Garantizar los derechos llegará, sin duda, y se logrará un gran nivel de accesibilidad y usabilidad; al menos hay que esperarlo. Pero en tanto llega, probablemente hayamos dejado a millones de personas descolgados en el acceso en igualdad de condiciones a los nuevos mundos virtuales, en ámbitos especialmente sensibles y esenciales (educación, justicia, laboral o administración pública), además del propio sistema de consumo.

La situación es preocupante, pero no desesperada. Los avances tecnológicos siempre incorporan beneficios, sin duda; avances sociales, científicos y medeoambiantales, tan de moda.  Pero siguen dejando muchos heridos, cuando no muertos, por el camino, por la brecha digital y social que siguen creando entre capas vulnerables de la población, entre ellas personas con discapacidad y un porcentaje elevadísimo de seniors y mayores. También es cierto que bastantes menos heridos y muertos que hace 30 años, donde el medio en el que nos desenvolvíamos era exclusivamente físico, y las barreras insalvables para esta población vulnerable, en todos los ámbitos: doméstico, comunitario, en la ciudad, en la sanidad, en la educación o en el ocio. Hoy, cuando menos, vivimos en un mundo híbrido entre lo físico y lo virtual; y cada vez tenemos más soluciones tecnológicas que, cuando menos, alivian esa brecha social en muchos ciudadanos (personas ciegas, con discapacidad auditivas, graves limitaciones de movilidad, cognitivas…). Otro cantar es que se usen, o que los poderes públicos obliguen a usarlas en todo servicio público o privado esencial; porque esos derechos, en las leyes y Convenciones internacionales, están.

Pero con la presumible invasión de los Metaversos vamos a entrar en otra dimensión. Sin duda, el mundo de los Metaversos va a tener muchas posibilidades sociales y económicas, pero todo dependerá de la voluntad que haya para crearlo, del camino que se siga para hacerlo, y de lo accesible que sean para todos. Porque esa es otra de las claves, que todos podamos disfrutar de él, para lo cual la accesibilidad y usabilidad deben venir de serie y desde ya.

En 2019, la Unión Europea aprobó la “DIRECTIVA (UE) 2019/882 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO sobre los requisitos de accesibilidad de los productos y servicios”. Lo que el colectivo de asociaciones de personas con discapacidad denomina Acta de accesibilidad de la UE. Que, como era de esperar, deja en el aire muchas cosas, y desde luego a los universos virtuales. A partir del 2025 será obligatoria en todo su articulado para los países europeos. Y para cuando llegue ese 2025, Zuckerberg y sus amigos ya nos habrán desembarcado con sus Metaversos y estarán diseñando sus siguientes inventos.

 


sábado, 18 de septiembre de 2021

Hostelero, ¿todavía pierdes dinero con el turismo?

(Basado en una idea de mi buen amigo Darío Requés)

Es curioso cómo funciona la economía.  En un mismo sector hay gente consiguiendo buenos resultados y otros sufriendo. Mismo negocio, misma ciudad e incluso a veces en la misma calle… unos ganan y otros pierden desarrollando la misma actividad.

  Cuestión de suerte — dirían algunos.

Yo no estoy de acuerdo en culpar – sólo - a la mala suerte de algunos por sus resultados.

Deja que me explique;

Casualmente tengo 2 amigos — Fabio y David — con los que hablo con frecuencia y ambos tienen un hotel.

La verdad es que los resultados de los dos no pueden ser más dispares. Hace pocos días y ante un violento contraste en la visión que cada uno me expresaba por su situación en distintas reuniones, mentalmente tomé la decisión de estudiar un poco más a fondo las particularidades de cada uno.

  Juan Carlos, tengo reservas en el hotel hasta después del verano y mis salones vendidos ya para toda clase de eventos hasta el mes de octubre— me decía Fabio.

   No sé qué ocurre Juan Carlos, no consigo llenar el hotel y sólo hago un evento cada 15 días en mis salones. La cosa está fatal— decía David.

Y yo pensaba, ¿cómo puede ser?

Así que como ejercicio para satisfacer mi propia curiosidad me dispuse a visitar ambos hoteles y ver por mí mismo dónde podía estar esa diferencia.

Dicho y hecho, pasé a visitar a mis dos amigos y pude ver los dos hoteles en persona.

Cualquiera diría que el hotel de Fabio sería más nuevo, mejor ubicado y fantásticamente decorado mientras que el hotel de David sería más viejo, oscuro y anticuado.

Nada más lejos de la realidad…

Ambos disfrutan de una magnífica ubicación, están reformados reciente y exquisitamente decorados.

Entonces, ¿dónde está la diferencia?

Muy sencillo, es una cuestión de concepto sobre qué significa comodidad y ofertas para un turista o ayuda y facilidades a un viajero.

Yo soy amante de las nuevas tecnologías, así que como podrás imaginar adoro mi Smartphone. Y por esos caprichos del destino, tengo que desplazarme en una silla de ruedas. Así que la relación que tengo con mi móvil es más estrecha y vital que la puedan tener los demás ya que para mí es una herramienta indispensable. Mi móvil me da libertad.

Cuando me disponía a visitar el hotel de mi amigo Fabio, pude trazar una ruta con mi móvil de forma directa ya que Fabio, cuando reformó su hotel, lo hizo de forma accesible convirtiéndolo en lo que nosotros llamamos un Espacio Integrado Inteligente.

Así que, antes de montar en mi coche pude, no sólo ver que disponía de varias plazas de aparcamiento adaptadas a personas con movilidad reducida, sino cómo acceder a la rampa que da acceso al hall de recepción — lo que para mí resulta de una ayuda inestimable— y al resto del hotel

Una vez allí, al acceder a la recepción pude comprobar la realidad de la economía del turismo. Docenas de visitantes extranjeros que visitaban la capital charlaban alegremente en varios idiomas y no paraban de mirar sus teléfonos y señalar en todas direcciones.

Al recibirme Fabio, le pregunté por tal circunstancia, a lo que él me respondió:

Juan Carlos, cuando reformé el hotel tomé la decisión de que fuera accesible a todas las personas.  Esto incluía a personas que, como tú, tienen algún tipo de discapacidad. Bien sea física, visual, auditiva o de movilidad en general.

Así que instalé una serie de tecnologías que francamente, hoy en día son muy baratas, y permitía a personas con alguna discapacidad utilizar su Smartphone, entre otras muchas cosas, como un sistema de guiado inteligente que te ayuda desde el mismo momento que aparcas hasta que estás en tu habitación.  Puedes alquilar una silla de ruedas en el hotel desde el móvil y la tendrás lista cuando llegues. Sirve también como traductor de toda la información disponible en el hotel y como herramienta de comunicación. Tu teléfono incluso te “lee” la carta del restaurante y te previene de alérgenos en los diferentes platos en caso de que sufras algún tipo de reacción alérgica.

Cuál fue mi sorpresa al comprobar, que estas tecnologías accesibles no sólo apoyan a las personas con discapacidad, sino que en el caso de los turistas extranjeros, todos utilizan esta adaptación para comprender las distintas informaciones, encontrar lo que buscan dentro del hotel e incluso comprender el menú del restaurante. Al ser universalmente accesible, me recomiendan sin parar y desde entonces tengo el hotel a tope—. Incluso les incluyo la facilidad de información y acceso guiado a cualquier monumento que puedan desear visitar en la ciudad”.

Yo mismo pude moverme por el hotel con mi móvil comprobando hasta qué punto mi amigo había conseguido eliminar cualquier barrera de una forma tan sencilla — todos tenemos un móvil hoy día— y a la par tan útil. Me marché encantado.

Cuando me dispuse a visitar el hotel de mi amigo David la cosa fue bien distinta.  En primer lugar, no pude saber dónde aparcar hasta que estuve allí y tras 20 minutos de búsqueda pude aparcar en una plaza adaptada a 300 metros de la entrada del hotel.  Te aseguro que esos 300 metros fueron para mí son un verdadero sufrimiento. 

Cuando me disponía a entrar comprobé que había 5 peldaños insalvables para mí en la entrada principal, por lo que llamé a mi amigo para pedirle ayuda.

— ¡Hola Juan Carlos! ¿Ya estás aquí? Pero hombre, ¿cómo no me has avisado antes? Tenemos una entrada con rampa en la calle lateral.  ¿Y tú coche? ¡Pero si tenemos una plaza adaptada en el garaje!.

Desgraciadamente yo no pude ver ni la plaza de aparcamiento ni la rampa por ningún sitio, por lo que tuve que pedir ayuda...

Al entrar en el hotel pude comprobar que no tenía ese ambiente vivo y simpático que aportan los huéspedes. No había nada incorrecto ni nada malo.  Sencillamente era un hotel más de los muchos que hay en la capital española. No aportaba facilidades que lo hicieran diferente, ni siquiera a nivel de idiomas, todo estaba en castellano salvo dos carteles que también incluían el inglés.

Comprendí inmediatamente que si yo fuera un turista —ya no hablo como persona que necesita la accesibilidad— me resultaría fácil elegir entre un hotel u otro. La ironía es que mi amigo David se había gastado más dinero en reformar su hotel que mi amigo Fabio.

Pero el concepto de accesibilidad marcó la diferencia.

Fabio y David son reales. Y no son los únicos que hoy día obtienen resultados bien distintos en sus negocios simplemente por no tener en cuenta la gran diversidad que existe y cómo la tecnología lo ha cambiado todo.

Por esta razón existe AISTE y los Espacios Integrados Inteligentes.  Ya no hay excusas para que todo espacio no esté adaptado para que todas las personas puedan utilizarlo y disfrutarlo.

¿Qué es un Espacio Integrado Inteligente?:

Un “Espacio Inteligente Integrado” (EII) se implanta en un ámbito físico donde cualquier ciudadano, con independencia de sus capacidades, tendrá la mayor autonomía posible para desplazarse, deambular e interactuar con los elementos del espacio, y usar y utilizar los servicios presentes en él. Un Espacio Integrado Inteligente está basado en las tecnologías, que proporcionan el adecuado complemento a la accesibilidad física y su aliado imprescindible.

Las tecnologías son el elemento clave actual para el bienestar social. Con su actualización continua (mejora) generan escenarios de innovación y permiten el acceso en igualdad a bienes y servicios a todas las personas de la sociedad. Permiten, en verdad, la inclusión de todos.

¿Qué aportan las Tecnologías modernas a la Sociedad, a la discapacidad, y al Turismo, y especialmente a un Hotel o Complejo Turístico?:

  • Autonomía
  • Seguridad
  • Oportunidades para el sector privado (comercio, empresa...)
  • Sociabilidad
  • Cumplimiento legal
  • Inclusión social
  • Eficiencia e igualdad de acceso a los servicios
  • Generas espacios de innovación
  • Acceso en igualdad a bienes y servicios
  • Las tecnologías son el elemento clave actual para el bienestar social
  • Actualización continua (mejora) de las tecnologías
  • Diferencia respecto a sus competidores

¿No sería verdaderamente innovador poner sistemas de guiado inteligente en los espacios exteriores del hotel/complejo, guiado inteligente en interiores, señalética accesible con tecnología, sistema de lectura accesible de las cartas y menús en los restaurantes, localización de plazas libres de aparcamiento en hotel/complejo turístico, sistemas facilitadores de la comunicación (bucles magnéticos) en habitación, restaurante o salas comunes, una web y app verdaderamente inclusivas?

Todo ello y más, es posible en un Espacio Integrado Inteligente. ¿Nos diferenciamos?

Fabio lo tiene claro…