Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles. (Bertolt Brecht)

Muchos me llamaran aventurero, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades. (Ernesto "Che" Guevara)

Aquellos que ceden la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad. (Benjamín Franklin)

jueves, 11 de marzo de 2021

Programa Next Generation UE, ¿riesgo u oportunidad para la inclusión digital?

 La brecha digital que no ha creado la pandemia generada por la COVID-19, la pueden crear los fondos de la UE destinados al programa Next Generation UE..

La situación a nivel mundial que se ha producido a consecuencia de la pandemia provocada por la COVID-19, con efectos económicos devastadores, ha provocado que la UE ponga en marcha el programa Next Generation EU con el objetivo de impulsar el crecimiento económico de los Estados miembro y una reactivación del sistema empresarial, industrial y productivo. Si bien los fondos europeos llegarán a los países en distintas fases, el Gobierno español, en su proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2021, ya ha incorporado una primera partida de estos fondos, con una dotación de 26.634 millones de euros. Hasta el 2023, España recibiría transferencias del programa Next Generation EU por un importe máximo de 71.604 millones de euros.

El objetivo del programa Next Generation EU y los fondos destinados a él es muy claro: que provoquen un cambio tranformacional y un nuevo modelo económico y social. Para lograrlo, ha definido tres principales vectores de la transformación: Transición Ecológica, Transición digital y Reindustrialización del sector empresarial de la UE. Dentro de la transición digital, incorpora como prioridad dos aspectos: asegurar el acceso a la tecnología de los ciudadanos; y dotar a las empresas de medios adecuados para su desarrollo, crecimiento e innovación. Todo ello sustentado, lógicamente, a través de la tecnología. Coincidiremos, creo, en que estos ambiciosos objetivos sólo podemos lograrlos, sin caer en la discriminación digital, utilizando sin dudarlo criterios de accesibilidad y usabilidad en productos, servicios y entornos TIC.

 Salvo excepciones, los fondos deberán ir dedicados a proyectos con una visión a largo plazo con impacto permanente, y que persigan un cambio estructural. A diferencia de crisis anteriores, donde los fondos europeos fueron destinados a reforzar pronto y rápido la economía de los países miembros, a parchear en definitiva, ahora se pretende sufragar gastos no recurrentes. Tomando como centro el capital humano, que permita la sostenibilidad y la competitividad. Es por este motivo por el que más del 50% de los fondos irán destinados a la propia transición digital, y a la educación y el desarrollo de capacidades. Precisamente por este motivo, es fundamental que en este camino, de recapacitación digital de la sociedad, y formación de nuestros futuros educadores e innovadores, no nos dejemos a nadie en el camino.

 Para llevar a cabo la gestión de los fondos, el Gobierno aprobó el Real Decreto-ley 36/2020, de 30 de diciembre, por el que se aprueban medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Regula la programación, presupuestación, gestión y ejecución de las actuaciones financiables con fondos europeos, en especial los provenientes del Instrumento Europeo de Recuperación, aprobado por el Consejo Europeo del pasado 21 de julio de 2020. En él la colaboración público-privada adquiere un papel esencial.

          En los documentos, unos legales (caso del RD 360/2020), y otros técnicos o planificadores, creo que se menciona la palabra accesibilidad en un par de ocasiones, porque debe haberse colado. Sorprendente, cuando el Programa Next Generation EU es esencialmente tecnológico, en sus principios, esencia, estructura de inversión y objetivos a reforzar como elementos clave para la reactivación económica de los países.  Ahora bien, y en pura lógica, tampoco ha de ser necesario mencionar la Accesibilidad digital (tecnológica), puesto que ya está regulada, en gran medida, en Directivas europeas y leyes y Reales Decretos de desarrollo en nuestro país. Por tanto, es de suponer, que se conozcan por quienes deben regular los fondos destinados a los proyectos de inversión, en todas y cada una de las líneas estratégicas definidas para los mismos. Y por tanto, también, es de suponer que se consideran implícitas a todo el proceso. ¿O no?.

         Ahora bien, no estaría de más haberlas recordado en cada uno de los documentos, legales o no, por si acaso. La cuantiosa inversión, basada en líneas de actuación donde la tecnología es el elemento común transversal a todas, requiere la urgente necesidad de incorporar el conocimiento experto en accesibilidad y usabilidad TIC de profesionales cualificados en todos los grupos de trabajo, gestión, planificación y decisión.

Dicho de otra forma, la Accesibilidad Digital debe estar presente y contemplarse en todas las medidas gestionadas con fondos del programa Next Generation EU, sin excusa.

En la rueda de prensa y posterior información colgada en la web de La Moncloa el 27 de enero de 2021, el Gobierno dijo que invertiría 11.000 millones de euros, dentro de esta Estrategia digital, para la digitalización de pymes y de la Administración Pública, y para reforzar las competencias digitales del conjunto de la población entre 2021 y 2023. (está escrito y se puede ver en la web oficial, https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/asuntos-economicos/Paginas/2021/270121-digitalizaci-n.aspx).

 Este dinero va destinado a los tres grandes Planes que presentó ese día: el Plan de Digitalización de Pymes, el Plan de Digitalización de las Administraciones Públicas y el Plan Nacional de Competencias Digitales.

 Estos tres planes están incluidos dentro de los principales ejes estratégicos contemplados tanto en la Agenda España Digital 2025 como en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Conviene, pues, recordar un par de aspectos que quedaban escritos y aprobados en estos últimos.

En primer lugar, veamos el artículo 8 del Real Decreto-Ley 36/2020, “Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica”.

1.   Podrán ser reconocidos como Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (en lo sucesivo, «PERTE»), aquellos proyectos de carácter estratégico con gran capacidad de arrastre para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad de la economía española.

Creo que podemos estar de acuerdo, todos, en que no puede existir crecimiento económico global, crecimiento del empleo para el conjunto de la ciudadanía, ni competitividad, sin accesibilidad universal y usabilidad en productos, servicios y entornos digitales. Bien, esto no es exactamente cierto. Sí puede existir, pero a costa de crear una brecha digital quizás sin precedentes hasta ahora, con un elevadísimo coste social.

         En segundo lugar, cuando se aprobó el Plan de España Digital 2025, parece que, igual sin querer, la necesidad de la Accesibilidad y la Usabilidad de las tecnologías quedaba implícitamente claro. Leamos lo que se exponía en su Pág. 6:

 Para la Transformación Digital del país: Estos procesos han puesto sobre la mesa la necesidad de abordar urgentemente los retos pendientes para reforzar la vertebración social, territorial y ecológica de nuestro país, garantizando la accesibilidad del conjunto de la sociedad a las oportunidades que proporciona la nueva economía digital. Ello exige un esfuerzo inversor especialmente importante en los próximos años para reforzar la conectividad digital en el conjunto del territorio nacional, contribuyendo a reducir la brecha entre las áreas urbanas y rurales. Pero también para garantizar la disponibilidad de herramientas y equipos adecuados para el conjunto de la población, impulsar la capacitación digital de trabajadores, empresarios, alumnos, profesores, y de toda la comunidad educativa de cara al futuro, y apoyar la digitalización de las empresas, reorientando el modelo productivo hacia una economía más resiliente y sostenible, aumentando la productividad, pero mejorando también el bienestar y la inclusión.

 Si analizamos sus afirmaciones, nos encontramos un buen listado de aseveraciones: “vertebración social”, “garantizar la accesibilidad del conjunto de la sociedad a las oportunidades que proporciona la nueva economía digital”, “garantizar la disponibilidad de herramientas y equipos adecuados para el conjunto de la población”, “garantizar la capacitación digital de trabajadores, empresarios, alumnos, profesores, y de toda la comunidad educativa de cara al futuro…aumentando la productividad pero también mejorando el bienestar y la inclusión”. ¿Es ello posible sin garantizar, de principio y en toda su implantación en cada uno de los ámbitos, la accesibilidad y usabilidad en productos, servicios y entornos digitales?. Parece, pues, que la intención existe. ¿pero y el conocimiento de cómo hacerlo?. ¿Se va a recurrir a expertos cualificados en la accesibilidad y usabilidad de las tecnologías?

          Si partimos de la base, con toda humildad, de que ninguna administración pública posee ni todo el personal y talento necesario en este ámbito, y por supuesto tampoco la capacidad para acometer esta tarea (salvo la incorporación de personal cualificado en esta materia), sólo es posible abordar las soluciones, mediante estrategias de innovación abierta y colaborativa. Y esta premisa es ampliable al sector empresarial, en especial a las PYMES si, como parece que persigue el Plan, busca fortalecer ese tejido empresarial y hacerlo competitivo.

          La investigación y el desarrollo tecnológico han demostrado ser, a lo largo de la historia, los elementos fundamentales para el crecimiento de los países y la evolución de las sociedades, mejorando el bienestar y la participación. Los países y ecosistemas económicos que se mantienen en vanguardia son aquellos que han apostado, sin miras cortoplacistas, por la innovación científica y técnica. Pero también por la educación y la formación de los futuros profesionales. De ahí la importancia de las Universidades, sí; pero también de la enseñanza en los niveles inferiores de la educación, de la capacidad de innovar y emprender, tanto para esos futuros universitarios, como para aquellos profesionales que debieran acabar saliendo de una formación profesional de vanguardia. Para lograrlo, la ciencia y la innovación tecnológica, con fondos públicos, debemos desvincularla de resultados económicos inmediatos.

          Puesto que nos jugamos mucho, y el montante económico que va a llegar a las Administraciones Públicas y al sector empresarial es significativo, quizás debiera elaborarse una política de distribución y control de los fondos bajo el concepto de Inversión Impacto, como lo denomina Lara Viada, creadora del primer fondo de emprendimiento social registrado en la CNMV. De otra forma, seguiremos en la rueda endogámica de derivar hacia el sector asociativo no lucrativo aspectos tan cruciales, e impactantes, como la inclusión social. Del mismo modo que las Administraciones deben buscar las alianzas necesarias dentro del sector empresarial y del mercado de capitales, para crear beneficio social al tiempo que beneficio económico. La empresa también puede resolver problemas sociales, mantiene Lara. Al fin y al cabo, todos somos actores de esta nueva sociedad digital, y es responsabilidad de todos nosotros no generar nuevas brechas sociales, sin aprender de la experiencia. Y la brecha digital que podemos crear, ahora, si no tomamos las medidas adecuadas en cuanto a accesibilidad y usabilidad tecnológica, en la correcta gestión del programa Next Generation UE, puede ser insalvable.

viernes, 20 de noviembre de 2020

Compra Pública Innovadora: la hora de tomar decisiones

            La situación que estamos viviendo a nivel mundial, producida por la actual pandemia del Covid-19, tiene una consecuencia evidente: nada va a ser igual una vez superada. Los cambios en nuestros hábitos sociales, nuestra forma de relacionarnos, y la transformación en las formas de trabajo, el acceso a la educación y la formación, la cultura y el ocio, la gestión de los servicios públicos, los eventos profesionales, todo ello ha sufrido un cambio radical en pocos meses. Y todo girando en torno a la tecnología. La ciudad y los servicios pertenecientes a ella, también, como la hostelería o el turismo. Pero estos cambios, ligados estrechamente a la tecnología, para su acceso y uso, también nos alerta de nuevos riesgos de brechas sociales digitales, donde millones de personas especialmente vulnerables, personas con discapacidad, limitaciones y mayores, pueden y están quedando descolgadas. Porque si antes de la pandemia las necesidades de millones de personas, por falta de accesibilidad y usabilidad en productos, servicios y entornos TIC, no era la ideal precisamente, ahora se ha acentuado. Ya no hay tiempo que perder, porque ya no hay vuelta atrás.

Y si las necesidades siguen existiendo, y las soluciones no, quizás ha llegado el momento de buscar medios nuevos, o poco utilizados, para buscar soluciones (tecnológicas). En productos, servicios y entornos, que permitan a cualquier ciudadano, con independencia de sus capacidades, el acceso y uso, en igualdad, a cualquier ámbito de nuestra sociedad: educación, sanidad, Administraciones públicas, cultura y ocio, transportes, turismo, deambulación autónoma en nuestras ciudades, trabajo y teletrabajo… Quizás ha llegado el momento de activar, definitivamente, la Compra Pública Innovadora.

En el III Digital Interchange, el presidente del BBVA, Carlos Torres, afirmaba que “el confinamiento por la pandemia ha impulsado las tendencias preexistentes en digitalización y la adopción de nuevas tecnologías”. Estas declaraciones las recogía el El País en un interesante artículo, el 19 de septiembre de 2020, que resumía la entrevista que el presidente del BBVA mantuvo con Brad Carr, gerente de Finanzas Digitales del Institute of International Finance (IIF), en la inauguración. En el reportaje, el periódico incluía reflexiones que me hacen pensar que, afortunadamente, alguien de las “altas esferas económicas”, se ha dado cuenta de la situación y de los riesgos digitales provocados por la pandemia: “…En este contexto, las compañías y los servicios públicos se han enfrentado al desafío de adoptar este rápido proceso de digitalización para mantener los estándares de servicio…” ybuena parte de esta creciente digitalización ha llegado para quedarse. Por eso, es importante que la digitalización sea universal y accesible para todos. La inclusión digital está detrás de todo tipo de inclusión: educativa, social, económica… Por tanto, como sociedad tenemos que hacer un esfuerzo para asegurarnos de que nadie quede atrás”.

Es evidente que el presidente del BBVA ha detectado lo bueno (lo poco bueno de la actual situación), pero también los riesgos. Y también que la recuperación económica necesita de todos los activos personales (ciudadanos) de la sociedad, para hacerla sostenible. Eso significa no excluir a nadie digitalmente, por algún tipo de discapacidad, o limitaciones funcionales por razones de edad o cualquier otra circunstancia social. Por eso, también afirmaba, en el mismo artículo, que para conseguir una economía más sostenible e inclusiva, con la tecnología como eje, necesitamos un entorno político y regulatorio que fomente el cambio y la innovación.

La nueva situación económica y social está creando un nuevo espacio de innovación para resolver los principales problemas del negocio, del consumidor y de la sociedad. La innovación es ya una prioridad tanto en el sector privado como en el público, producida por la obligación de eliminar riesgos de contagio, y de no perder al cliente como consumidor (en lo privado) en el camino, o como usuario de derechos en el público. Pero todo a través de las tecnologías, que en mayor o menor medida han aparecido. Caso de los QR para ver la carta en los restaurantes. Y si no quieren perder el reto del retorno en valor de la inversión en innovación, no debieran descuidar la accesibilidad y usabilidad del producto o servicio Tic que ponen a disposición del ciudadano.

Coincido más que nunca en el pensamiento de Leonardo da Vinci de que “No es época de cambios, es un cambio de época”. Por eso creo que, ahora precisamente, es todavía más necesaria activar de manera eficaz la Compra Pública de Innovación, para afrontar todos los retos de transformación digital social que las Administraciones Públicas tienen por delante afrontando la nueva realidad tecnológica. Sin dejar a ningún ciudadano fuera de juego, en una brecha de la que difícilmente podrán salir. Una nueva realidad donde, al girar todo en torno a la tecnología, la accesibilidad y usabilidad deben ser imprescindibles. Una de las lecciones que nuestros responsables públicos debieran haber aprendido, es que nadie, empresa u organismo público, acaparan en sí mismos ni la capacidad necesaria ni el talento completo para solucionar los problemas a los que debe enfrentarse la sociedad en el actual panorama. Y a los que vendrán. Porque nada hace prever, más bien al contrario, que está pandemia será la última y que no vendrán otras, con nuevos retos, y nuevas necesidades de transformación digital social. El conocimiento plural y el trabajo colectivo con expertos especializados en accesibilidad y usabilidad tecnológica es necesario, ante un crecimiento sin vuelta atrás hacia una sociedad cada vez más envejecida o con discapacidad.

 

El darwinismo digital, como he oído en varias conferencias, es evidente que se va a producir en el mundo de la empresa y la economía. Quien no se transforme digitalmente en función de los tiempos, estará abocado a la desaparición. Y recuerdo que transformarse digitalmente, no es llenar de máquinas nuestro entorno, como reiteradamente recuerda Marlon Molina. Si una empresa es capaz de “adivinar” las tendencias y detectar las innovaciones disruptivas a medio plazo, no se van a salir del camino. Pero el darwinismo digital, socialmente es inaceptable; dejar fuera de la evolución y de la igualdad social, de derechos esenciales como la educación o el trabajo, a millones de personas, con limitaciones y mayores, por no disponer a su alcance de productos, servicios y entornos Tic adecuados en cuanto a criterios de accesibilidad y usabilidad, es inaceptable.

 

¿Son capaces nuestras Administraciones Públicas, ellas solas,  de dar solución a estos retos acelerados de necesidades sociales que nos presenta la vertiginosa transformación tecnológica de nuestros tiempos?. No, por supuesto. Pero no por incompetencia, en absoluto; simplemente, porque son necesarias alianzas de conocimiento, para solucionar los cada vez más complejos problemas de adaptación social que conlleva la transformación tecnológica de nuestras estructuras sociales y productivas. La eliminación del riesgo de brecha social tecnológica, requiere de un conocimiento muy completo y complejo de la diversidad ciudadana: de las muy distintas necesidades funcionales de millones de personas, de la legislación social, y de las múltiples tecnologías y los criterios de accesibilidad y usabilidad para ser usadas por cualquier persona, con independencia de las necesidades funcionales antes mencionadas. Sólo con alianzas de conocimiento, de profesionales con estos perfiles, y de otros, por supuesto, se llegará a soluciones satisfactorias de igualdad social. Al menos, para que cualquier ciudadano tenga las mismas oportunidades. Y la Compra Pública de Innovación debe jugar un papel esencial para que todos podamos jugar con la misma baraja.

 

Si antes de la pandemia actual el camino hacia la Smart City era evidente, su evolución se va a acelerar, entre otros motivos, por la necesidad de garantizar la seguridad del ciudadano en su interactuación con el entorno, con las tecnologías y servicios presentes en ella. Seguridad que se ha visto necesaria donde, gracias a las tecnologías, evitamos también riesgo de posibles contagios ante factores externos. Pero también van a evolucionar más rápido aún la domótica doméstica, la administración electrónica, nuestros hospitales o cualquier servicio público o privado. Todo debe formar parte de nuestra Smart City, desde nuestro hogar, al servicio más lejano de nuestra ciudad. Y todo ello nos presenta nuevos retos sociales que debemos abordar urgentemente.

 

Para la reactivación económica, tan necesaria ahora, la CPI debe ser una política pública de fomento de la contratación pública donde PYMES, emprendedores e investigadores que desarrollen una clara “apuesta tecnológica” para solucionar todo lo expuesto anteriormente, encuentren un marco jurídico y productivo adecuado. Las empresas y los emprendedores debieran encontrar en las Administraciones Públicas un campo de trabajo y de relaciones favorable para desarrollar productos, servicios y entornos Tic innovadores, y no excluyentes. Premisa ésta innegociable, y que sólo puede lograrse incorporando la accesibilidad y usabilidad. De esta forma, introduciríamos dos factores importantes: la necesidad de conocer qué y cómo lograr la accesibilidad y usabilidad Tic por parte del mundo de la empresa y de los emprendedores; y una competitividad sana entre todos los actores, por generar productos y servicios no excluyentes socialmente. Sin duda, la CPI supone una potente herramienta y con fuerte impacto para el desarrollo tecnológico.

Así lo defendían Edquist y Hommen en su estudio publicado en 1999, “una entidad pública aprueba un pedido de un producto o sistema que no existe en ese momento, pero que puede desarrollarse probablemente en un periodo de tiempo razonable. Requiere el desarrollo de tecnología nueva o mejorada para poder cumplir con los requisitos demandados por el comprador”. Sin duda, importante para lograr igualdad social tecnológica. También el Ministerio de Economía y Hacienda cuando, en 2011, informó de forma favorable sobre el objetivo de la CPI al publicar “La guía de la compra pública innovadora” dirigida a las administraciones públicas: “impulsar e incentivar la participación de las empresas en las licitaciones de compra pública innovadora como instrumento para potenciar el desarrollo de los mercados innovadores”. Actualizada en 2015 con la Guía 2.0.

 

Existe un desconocimiento generalizado de los beneficios económicos y sociales de la Compra Publica de Innovación. Pero es necesario cambiar el modelo económico del gasto en la Administración, máxime cuando somos conscientes de los recursos económicos limitados de nuestras Administraciones. Nos encontramos ante una oportunidad única de poner en marcha ya, las ventajas que nos puede aportar la CPI como generador de igualdad social en el acceso y uso de productos, servicios y entornos tecnológicos accesibles y usables por cualquier ciudadano, adaptados a sus diferentes capacidades funcionales:

 

·        CPI como eficiencia social.

·        Trasladar la idea al mercado con la innovación.

·        Optimizar el rendimiento público con aporte de valor.

·        Mejora en la prestación de servicios públicos.

·        Permite a la Administración dirigir la innovación y fomentar soluciones.

·        Obliga a llevar a la industria hacia las necesidades del ciudadano.

·        Es una oportunidad para cambiar el sistema de reaprovisionamiento público.

·        Fomenta y permite compartir la innovación entre Administraciones Públicas.

 

         Aprovechémosla. Nunca más oportuna que ahora.

domingo, 17 de mayo de 2020

Por qué internet es la parte más social de la tecnología

      Porque es un protocolo de comunicaciones neutro, que ha creado un nuevo mundo de productos y servicios, muchos de ellos accesibles. Porque es el verdadero motor de la inclusión social. Internet es el medio de transformación social más importante hasta la fecha.

      Según la wikipideia, Internet es "un conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas que utilizan la familia de protocolos TCP/IP, lo cual garantiza que las redes físicas heterogéneas que la componen constituyan una red lógica única de alcance mundial". O según la definición de nuestra Real Academia de la Lengua, mucho menos técnica, "Red informática mundial, descentralizada, formada por la conexión directa entre computadoras mediante un protocolo especial de comunicación". En cualquier caso, es la Gran Vía de la Comunicación moderna.

      Efectivamente, Internet es la mayor vía de comnicación que jamás ha conocido la humanidad. Las grandes vías de comunciación siempre han generado profundos cambios cambios sociales y han sido creadoras de riqueza, con la aparición de grandes asentamientos poblacionales, florecimiento de negocios e industria, y multiplicación de servicios para mayor bienestar de los ciudadanos. Los grandes ríos, las antiguas calzadas romanas, las grandes líneas de ferrocarril o las modernas carreteras y autopistas, han hecho proliferar a lo largo de sus riberas, márgenes o cercanías, riqueza y desarrollo, pero también expansión de la comunicación y de la información. Pero ninguna ha supuesto un cambio estructural y social como la gran vía de comunicación tecnológica a la que hemos denominado internet. Ninguna ha cambiado tanto las sociedades, su hábitos, sus formas de consumo, de comunicarnos, de estudiar, de cuidarnos o de divertirnos. Y ninguna lo ha hecho, desde luego, tan rápido.

      Pero también ha sido el mayor canal de inclusión social que hemos conocido. Porque a través de ella, han surgido decenas de miles, si no millones, servicios, productos, plataformas y entornos digitales que nos permiten conectarnos de punto a punto de cualquier lugar del mundo en cuestion de segundos. Más importante aún, también ha significado la aparición de decenas de miles soluciones tecnológicas, productos, servicios y entornos que corren a través de internet, pero con criterios de accesibilidad y usabilidad. Soluciones que, a diferencia de cualquier otra, permiten a millones de personas con discapacidad, limitaciones o mayores, niveles de inclusión social nunca vistos hasta ahora. Y aún siendo redundante, más importante todavía, permite afirmar que es el canal para el caso de no existir aún, que permite crear esas soluciones tecnológicas de comunicación, información, trabajo, ocio o acceso a servicios, con criterios de accesibilidad y usabilidad. Internet es el canal, la carretera, el espacio que lo permite, y como tal, es neutro. O debiera serlo. Su importancia radica en la riqueza económica y social que se genera sobre él, al elminar distancias y barreras físicas.

      Cierto es que la mano del hombre tiene mucho que decir, y dejar hacer. Porque si internet es el mayor tranformador social y económico creado hasta ahora, necesita, al igual que las carreteras o las vías de ferrocarril, su parte física, su instalación, la implantación de los cableados o sistemas de nodos inalámbricos para llegar a cualquier lugar. Como era necesario el asfaltado en las carreteras o los raíles de acero y hierro, para permitir la circulación de automóviles y avance del ferrocarril. Y precios asequibles, o gratuitos, de productos y servicios creados en torno a internet, para el acceso universal de cualquier persona adecuandose a sus condicones socioeconómicas. El producto es bueno y neutro, sin duda, pero es el hombre quien tiene el deber de eliminar cualquier discriminación y politización. Anteriormente, la capacidad de trasladarse era el elemento esencial para llegar a los productos y servicios; la gran diferencia con Internet, es que en éste sólo viaja la información y los datos, no la persona, lo que amplifica enormemente la capacidad de inclusión social para millones de personas con dificultades de movilidad, limitaciones sensoriales o mayores.

      Creo que podriamos coincidir que el mayor "hijo" que ha dado Internet , o su producto estrella, son las conocidas como páginas webs, o webs a secas. Para olvidarnos de las definiciones técnicas, lo que vemos todos los días a través de nuestro ordenador, tablet o teléfono inteligente, información organizada o maquetada de tal forma que no da a acceso a millones de bancadas de información: periódicos y revistas digitales, comercios on line, servicios públicos y privados, bibliotecas, o más rcientemente acceso a servicios multimedia y de entretenimiento. Todo basado en protocolos sencillos para permitir el acceso en remoto a la información. Pues bien, este primer y gran hijo de Internet, la web o páginas de internet, nos traía la sorpresa de que tiene fórmas para hacerse accesible y adaptativa, en cuanto al acceso y uso de la información contenida en ella, a cualquier persona con independencia de sus capacidades, físicas, sensoriales o simplemente limitativas por la edad. Pero es aquí donde este hijo, la web, necesita de la mano de nosotros para moldearlas y diseñarlas con los criterios de accesibilidad y usabilidad. ¿Por qué, entonces, pienso que Internet es la parte más social de la tecnología?. Sencillamente, porque sin el canal o el medio, que es él, la Web no nace ni existe. Sobre el medio se crea, sin él no existe, al igual que tampoco es posible ninguna edificación sin existencia de suelo.

      La eliminación de barreras y distancias físicas y temporales potencia exponencialmente el valor creado por Internet, encontrándonos miles de ejemplos. Especialmente me resulta emblemático, como ejemplo muy fácilmente comprensible, la importancia de la lectura digital y los libros digitales. Para determinada parte de la población, especialmente personas ciegas o con baja visión, dificultades severas de movilidad po causas funcionales o meramente estructurales. Para una persona ciega, la aparición de la tecnología digital en documentos ha signifcado un antes y un después, pasar de una necesidad de apoyo externa de tradución a braille, a ser autónomo en el acceso a información o educación, y al mercado laboral (si se hacen bien las cosas). Los libros digitales, la lectura digital, sería local y limitada, si no existeira internet. Para personas ciegas o difcultades funcionales de movilidad, sin duda sería importante de por sí. Pero un beneficio restringido a su hábitat cercano. Es internet quien permite un acceso global a la cultura, la lectura o el estudio, estés donde estés y con tus circunstancias.

      Internet ha supuesto, además, por primera vez, si se hacen las cosas bien (accesibles y usables), la captación de millones de clientes y usuarios de personas con discapacidad, limitaciones o mayores a sus negocios y servicios. Introdución de millones de personas como ciudadanos activos en la era de la Sociedad de la Información y Comunicación. De forma masiva. Clientes, consumidores en potencia, que entran en el mercado y participan del beneficio económico del sector privado. Y usarios de servicios públicos, esencialmente, que permiten una mayor eficiencia y eficacia de los mismos, con enorme ahorro del gasto, y verdadera inclusión social. Internet viene a traer la posibilidad de construir mediante la accesibilidad y usabilidad, lo que vendría a ser "la rampa virtual" para eliminar discriminaciones.

      Internet ha sido muy prolífico creando una amplia familia numerosa de hijos, los productos y servicios nacidos gracias a él, después de su primogénito la web: el correo electrónico, la mensajería instántanea, la telefonía por internet, las redes sociales, los mapas interactivos, el ocio virtual, o el comercio electrónico, blockchain y aplicaciones de ciberseguridad, o los millones de app's aparecidas para ser usadas en nuestros teléfonos inteligentes, todas ellas sin sentido si no existiera Internet, la gran autopista de la comunicación.

      Toda esta proliferación de hijos nacidos gracias a Internet, han cambiado y están cambiado como nunca nuestra sociedad y nuestras estructuras socioeconómicas. Todos los sectores empresariales, industriales, de formación y educativos, y servicios públicos empezaron a tranformarse y a redefinirse. La industria perodística y los medios de comunicación han tenido que readaptarse al nuevo mundo, donde la inmediatez y la comodidad de acceso a la información prima frente a las tradiciones culturales. Como también empieza a notarlo el libro en papel. Lo impreso pierde terreno, por comodidad, y más recientemente por la corriente de concienciación mediodambiental. La televisión ha salido de nuestro aparato de salón para meterse en nuestro portátil, tablet o teléfono inteligente, a través de la correspondente web o app.

      Sin embargo, nunca nos habíamos dado cueta de la verdadera importancia de Internet en nuestras vidas, hasta la llegada de la actual pandemia provocada por el Covid-19. De su importancia en nuestros hábitos, en nuestra convivencia, y como elemento permanente, vivo, latente, transformador continuo de la sociedad moderna. No lo habíamos detectado, porque conviviamos con él a bajo nivel, e infrautilizado. Ahora hemos visto que también es práctico, importante, clave y vital en la sociedad moderna. La capacidad de poder acceder a nuevas formas de producción a través del teletrabajo, es un ejemplo evidente de ello. El emprendimiento y los innovadores tienen en Internet su mayor aliado. Como también lo es el detectar, más allá de los corrillos de whatsapp, el potencial social que integra para evitar el aislamiento, así como acceder a la información y servicios en situaciones de confinamiento. La existencia de Internet, en esta crisis, ha conseguido niveles de inclusión digital, a nivel doméstico, desconocidos hasta ahora. Personas que, sin ser profesionales, nunca habían utilizado una videoconferencia, lo han hecho. Y hemos encontrado soluciones para movernos por el Inteernet, que, sin ser perfectas, sí reunen los suficientes niveles de accesibilidad y usabilidad para ser usados por personas con discapacidad sensorial, limitaciones y mayores. Impensable hace tan solo veinte años.

      ¿Por que mantengo, definitivamente, que Internet es la parte más social de la Tecnología?. Porque sin duda, es la nueva Gran Vía de la comunicación, de la información, y de los servicios. Porque ha sido capaz de transformar, en apenas tres décadas, nuestra civilización. Pero sobre todo y ante todo, porque es el medio que puede permitir, la creación de manera unversal de productos, servicios y entornos digitales accesibles y usables por todos. No siempre se ha podido, nunca hemos tenido una autovía tan potente para crear beneficio social, y económico. Otra cosa es lo que queramos contruir sobre el. Del mismo modo que sobre el suelo, podemos construir un edificio accesible o no.